Alborada 

Al aproximarse las cuatro de la mañana, un silencio casi sepulcral se deja sentir, y en la seriedad de la noche, comienza a resonar una tonada que más parece un lamento que un toque de ánimo: se trata de la Alborada, homenaje emocionado a  los que han caído o van a caer en la batalla.
La Alborada es recibida en completo silencio y recogimiento, como si  de un rezo se tratase, invitando a la meditación. Alguien dijo que parecía especialmente pensada para ser escuchada desde el sosiego de la cama con el vello erizado por la emoción.
La Alborada se la debemos a Julio Esteban Tife, y es por eso que se interpreta en primer lugar frente a su domicilio en la Avda. de Navarra.