Diana 

 

Amanece, las piedras de la fachada del Ayuntamiento se doran con los primeros rayos de sol. La Plaza de San Juan está desierta. De las calles que desembocan en la plaza, pronto comienza a acudir gente tocada con boinas rojas. La plaza queda materialmente invadida.
En medio se han colocado los músicos que afinan sus instrumentos entre la emoción contenida de la multitud. De un momento a otro van a dar las seis. Cierto nerviosismo corre por todos...
Al saltar al aire la primera campanada, e irrumpir inmediatamente la primera nota de la diana de Villarrobledo, el entusiasmo hasta entonces contenido por la emoción se desborda y la muchedumbre salta, se agita...
Es un momento indescriptible, digno prólogo al gran día que se avecina.