PINCELADAS HISTÓRICO- SOCIALES
Abundan en su historia los acontecimientos bélicos y ello es debido lógicamente a su situación geográfico-estratégica. Tres reinos, Francia, Castilla y Navarra tomaron este lugar como vértice de sus límites.
Continuas guerras e invasiones y cortos periodos de relativa calma para volver a restablecerse y resurgir, jalonan todo el pasado Irunés.Los pueblos fronterizos se veían obligados a permanecer constantemente arma al brazo, para defender, no sólo su territorio, sino hasta sus propias vidas.
Para la defensa de estos se organizaba la milicia según fuero y costumbre, y con sujeción al mérito peculiar con que Gipuzkoa, desde tiempo inmemorial, disponía sus armamentos. En caso de invasión, toda la Provincia se hallaba obligada a salir a defender su territorio. Para ello se alistaban personalmente todos los Gipuzkoanos debajo de la bandera de sus respectivos pueblos.La recopilación foral del año 1696 recoge en su título II (capítulo XI) las peculiaridades del ordenamiento militar de Gipuzkoa. Dice el Fuero que la Provincia " nombre su Coronel para que con la gente de ella cuide de su propia defensa, dando a entender haberlo hecho así, siempre y sin sujeción ni subordinación alguna a los Capitanes Generales y Gobernadores de las Armas Reales, y sin que el nombramiento de Corones, Caudillo o Cabos, que hiciere tenga necesidad de confirmación alguna por parte de Su Majestad, como hasta ahora, no lo ha tenido, en observancia de sus Fueros y costumbre inmemorial, según se ve en las Células Reales....
A semejanza de cualquier otra tierra de tránsito, que durante muchos siglos ha visto el transcurrir de Pueblos y Culturas diferentes, Irún se hizo liberal y cosmopolita y por ende, más europea que cualquier otra localidad de Gipuzkoa.
Las corrientes universales penetran y dejan su impronta en el ambiente espiritual y cultural de la ciudad, configurándola como una de las más abiertas a las ideas y a los sentimientos del continente. Hecho que en numerosas ocasiones ha servido de excusa para colocarle el "sanbenito" de desarraigada, cuando en realidad, la ciudad es depositaria de ricas tradiciones y de un profundo respeto por la cultura del País.Repasando las efemérides bélicas, además de las dos batallas de San Marcial que todos los años recuerda el Pueblo, podemos comprobar que Irún, ocupado, evacuado o destruido, no conoció, a partir de la Edad Media, ni cincuenta años de continua Paz. Por lo tanto, no ha de sorprendernos que haya quedado la impronta de las Milicias Forales de forma tan arraigada en el recuerdo de los Irundarras.
El Alarde de San Marcial cuyo origen histórico se remonta a la Muestra de Armas y Revista de Gentes de las Milicias Forales, monumento vivo, que se ha hecho institución con el paso de los siglos; es la manifestación latente del amor con que los Iruneses guardan las tradiciones honrosas de sus antepasados.
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En el transcurso del tiempo ha experimentado diversos cambios en el modo de realizarse, tanto por la incorporación al mismo del Voto de la Ciudad por la Victoria de 1522, como por la agregación de nuevos elementos según el criterio y los gustos de los diversos momentos históricos de su existencia. Estos cambios han sido bien aceptados por el Pueblo que los entendía como forma de dar más vistosidad y relevancía, pero manteniendo el respeto y la veneración que por esta conmemoración sienten los irundarras.
El mundo cambia hacia una sociedad multirracial, en la que todos somos ciudadanos del mundo, habitantes del planeta Tierra, pero sin olvidar nunca nuestras raices, el tronco al que pertenecemos.