El Alarde por la tarde 

A media tarde una corneta llama a la movilización en el monte. Una hora después aproximadamente, reemprende su caminar el batallón, como siempre con los hacheros a la cabeza y a los sones del Rataplán. Suben por la calle Contracalle, Travesía, Larretxipi, Tetuán y San Marcial, pasando entre los aplausos de los espectadores.
Continúan después por distintas calles de la ciudad en dirección a la Iglesia Parroquial. Se trata de deshacer los mismos pasos de la mañana.
De la Iglesia Parroquial se dirigen de nuevo a la Plaza de San Juan, donde se procederá a las descargas, entrega de banderines y el rompan-filas definitivo hasta el próximo año.
El General acompañado del comandante y sus ayudantes se sitúan al pie de la entrañable columna de San Juan, casi tan vieja como el mismo voto a San Marcial, para despedir a todas y cada una de las compañías.
Las compañías con nostalgia y cansancio abandonan la Plaza de San Juan mientras que la Banda de Música y la Tamborrada  interpretan la Fagina, escrita por Apolinar Gal(a quien debemos también la adaptación y transcripción de las otras marchas del Alarde).
La fiesta continuará con el recuerdo del Alarde que acaba de terminar pero con la frase " ya queda menos para el Alarde del año que viene.