Durante
el comienzo del Alarde, es
frecuente que hombres que desfilan en otras Compañías se agolpen en el lugar
de inicio del mismo para no perderse los momentos tan emotivos que constituyen
la Arrancada del Alarde. Este año uno de los participantes, dejó apoyada en la
pared, a su espalda, la escopeta que llevaba, dicha pared corresponde a un bar
situado justo en la esquina y comienzo de la cuesta San Marcial conocido
por todos por su “asidua clientela” e inclinaciones políticas.
En
un momento determinado se abrió la ventana que habían mantenido cerrada y salió
una mano que cogió la escopeta y la llevó al interior del bar. A pesar de la
denuncia ante la policía local y de personarse todos en dicho bar con la
esperanza inútil de recuperar la escopeta, esta desapareció misteriosamente.
Hay que recordar que dicho bar intentando provocar, mantuvo la música a todo
volumen, sin ningún tipo de respeto, en
los instantes previos a la Arrancada y a pesar de los numerosos requerimientos
del público participante en el Alarde del Pueblo.
No
contentos con su hazaña unos instantes después de este incidente, se
encontraba una señora subida en el alféizar de la misma ventana cuando esta se
abrió de nuevo y desde el interior le dispararon a corta distancia en el glúteo
derecho. A pesar de no estar cargada con pólvora, probablemente con sal, el
susto fue considerable así como el moratón correspondiente y tuvo que ser
atendida por la DYA que se encontraba en las inmediaciones.
Y es que hay personas que tienen muy mal perder, con esas actitudes infantiles demuestran su falta de madurez, de tolerancia y lo que es más grave su irresponsabilidad ya que no es ninguna broma robar un arma de fuego ni agredir con una de ellas, y todo, por una pataleta infantil ante la evidencia que demostraba el apoyo masivo del Pueblo de Irún para con su Alarde y el desprecio más absoluto para un “Desfile” impuesto por las autoridades y conocido como “Alarde Oficial”.