AÑO CUARTO (1999)
En 1999, año de elecciones municipales, todos los Partidos Políticos están preocupados por la fuga de votos que pueden sufrir a consecuencia del conflicto del Alarde. Por eso los Partidos mayoritarios acuerdan el compromiso de revisar la Ordenanza Municipal del Alarde después de las elecciones.
En mayo la Junta del Alarde convoca una rueda de prensa en la que
declara que el Alarde está por encima de cualquier interés político. También
recalcan cómo el Pueblo de Irún tiene que pagar dos Alardes, uno que le sale
del corazón y otro impuesto por el Ayuntamiento.
Se convoca una manifestación para el 29 de mayo para que los Partidos Políticos
acepten los cinco puntos siguientes:
1.- El Alarde de San Marcial es la principal seña de identidad del Pueblo de Irún.
2.- Respetando la libre decisión personal de cada uno de nuestros conciudadanos
es, sin embargo, evidente que la inmensa mayoría de los irundarras quieren que
el Alarde siga celebrándose en la forma en que viene haciendo en los últimos
ciento dieciocho años.
3.- La voluntad de la inmensa mayoría de los habitantes de Irún no puede ser
marginada por las aspiraciones de unos pocos.
4.- Ante el flagrante incumplimiento de la Ordenanza Municipal es absolutamente
necesaria su derogación o, en su defecto, su modificación total o parcial, de
manera que se permita la celebración del Alarde, por la inmensa mayoría del
Pueblo de Irún, en su horario e itinerario tradicionales.
5.- La celebración del Alarde de San Marcial debe tener el apoyo económico y
logístico de nuestro Ayuntamiento, que es la representación política de la
mayoría del Pueblo de Irún.
Este documento ha sido presentado a PSOE, PNV, EA y PP que lo consideran
razonable y están dispuestos a considerarlo.
La manifestación, que vuelve a ser multitudinaria, discurre por las calles de
nuestra ciudad bajo el lema: RESPETO A LA VOLUNTAD POPULAR
Este año, de nuevo, el Alarde del Pueblo contó con la participación masiva
de los iruneses, mientras el desfile oficial contó de nuevo con la
participación de un nutrido grupo de foráneos que escoltaron a 84
mujeres-soldado demostrándose una vez más que no consiguen engañar ni convencer
a nadie