RECUPERAR EL AMBIENTE FESTIVO

Desde que hace dos años un grupito de mujeres decidió usar el Alarde de San Marcial como altavoz de sus reivindicaciones pseudofeministas, el ambiente de Irun está totalmente enrarecido.
Han conseguido que no haya conversación que no gire alrededor de la provocación que supone para la inmensa mayoría de los habitantes de nuestra ciudad la pretensión de esa minoría, que nuestros representantes políticos estén actuando totalmente  en contra de la opinión absolutamente mayoritaria de sus votantes y que, en definitiva, la gente esté cabreada.
Uno de los aspectos de la vida ciudadana que con mayor rigor está sufriendo las consecuencias del empeño de las ultra - feministas y del apoyo que les han dado desde el ultra - nacionalismo, es el ambiente festivo que se creaba en Irun desde los primeros días del mes de mayo. Nuestra ciudad ha pasado de ser una tranquila localidad provinciana en que se celebraban un poco todos los pequeños acontecimientos que se generaban durante los meses de mayo y junio, a ser un pueblo absolutamente crispado y estresado. Los rumores mal intencionados se están adueñando de las conversaciones. El ambiente se podría cortar con cuchillo.
Una vez que la Junta de Mandos ha decidido la celebración del  Alarde de San Marcial al margen de las Instituciones, respetando el desfile oficial que se pueda celebrar, una de las primeras cosas que debemos recuperar es el ambiente festivo de estos dos próximos meses.
Debemos celebrar convenientemente la elección de las Cantineras, de Capitanes, los nombramientos que hagan éstos, etc. Debemos recibir el nombramiento de General con una fiesta en el pueblo; que nuestras calles y plazas se llenen de música y alegría, que el esfuerzo que estamos haciendo todos por el mantenimiento de esa joya que es nuestro Alarde se vea recompensado por el disfrute que de Él y de todo su entorno tenga la inmensa mayoría del Pueblo de Irun.
Para ello será necesario que también desde instancias  municipales  comience a haber un nuevo clima y deje de ponerse toda la clase de trabas que se están poniendo a cualquier celebración. Nos hacen falta, por ejemplo,  permisos de utilización de recintos cerrados que en numerosas ocasiones se están concediendo para toda clase de actividades y ahora se nos están negando sin ningún tipo de argumentación. ¿ O es que tiene más derecho que la mayoría de nuestro Pueblo un grupo político o una organización juvenil? ¿ O es que se considera menos lícito hablar del Alarde y recaudar unas pocas pesetas para pagar su nueva organización que dar vivas a una organización armada?
Recuerden Señoras y Señores Ediles que Uds. no son sino depositarios de los bienes del Pueblo y que en la medida en que los administren bien o mal, irá a su vez nuestro recuerdo electoral.