NUESTRA REIVINDICACIÓN


Desde hace 4 años, las mujeres de esta comarca venimos siendo objeto de una campaña de desprestigio en la que, de forma sistemática, somos objeto de insultos, calumnias y vejaciones en nuestra condición de mujer y de persona por parte de los grupos que se autodenominan "feministas" que pretenden imponer sus criterios por la fuerza a todo un Pueblo; por parte de algunas Instituciones públicas y privadas que los apoyan y por parte de algunos profesionales de la información que se ensañan de forma totalmente partidista.

Nuestro gran "delito" es rechazar que un minúsculo grupo manipule nuestra sociedad, nuestra forma de sentir y pretenda ejercer su control sobre el acto conmemorativo más respetado y querido por los iruneses: El Alarde.
Hemos tenido que soportar que se nos llame putas, por sentirnos orgullosas de ostentar el titulo de honor más importante para cualquier irunesa, el de Cantinera; hemos tenido que soportar que se nos acuse de retrógradas machistas y de estar sometidas a la voluntad de nuestros hombres, cuando llevamos demostrando, a lo largo de muchos años, que somos personas con entidad propia y ciudadanas de pleno derecho. Se nos acusa de ser cerradas de mente, cuando, por nuestra condición fronteriza, los iruneses siempre nos hemos distinguido por ser las personas más abiertas y progresistas de Euskadi y donde la mujer, desde siempre, tiene gran influencia en la vida social, económica y cultural; se nos acusa de fascistas por intentar que los deseos de la mayoría de los iruneses prevalezcan sobre los de una reducida minoría de gente, cuando ésta pretende imponer una ideología y reivindicaciones que no compartimos, basando su lucha en insultos, agresiones, descalificaciones, provocaciones, humillaciones y amenazas.

Es inconcebible creer que la inmensa mayoría de las irunesas estemos en contra de la participación de las mujeres como "escopeteras", es decir estemos en contra de lo que aseguran ser nuestro derecho, y la razón es sencilla, en el Alarde de Irún la mujer sólo participa en el papel de Cantinera porque las propias mujeres en su gran mayoría así lo queremos, es nuestra decisión. Estamos capacitadas, al igual que cualquier otra persona, para conocer nuestros derechos, sabemos defenderlos, y no necesitamos que un grupo de "iluminados" y falsas pioneras que únicamente buscan su propio protagonismo hablen por nosotras.
Es decisión de la inmensa mayoría de los iruneses -hombres y mujeres- la de reservar un día al año para honrar a sus antepasados, y si en nuestro Alarde (como en cualquier otra conmemoración) existe discriminación porque no todas las personas pueden ocupar por una razón u otra el puesto que quisieran, nos negamos a admitir que ésta vulnere ningún derecho, y sobretodo, nos negamos a admitir que los derechos de las mujeres sean algo tan banal que queden menoscabados por el hecho de no participar un sólo día al año y de una determinada manera en una conmemoración histórica.

No debemos confundir la discriminación del mundo actual con sus realidades y criterios y mezclarlo interesadamente con una posible discriminación en una celebración histórica, constituye una auténtica frivolidad y fuera de todo contexto razonable.

Repetiremos hasta la saciedad que la mujer SI participa en el Alarde, y en un puesto que como contrapartida no lo puede ocupar ningún hombre, un puesto cuya característica principal no será la cantidad pero si la calidad, un puesto con el que nos sentimos identificadas y suficientemente representadas: el de Cantinera.
Es decir, las irunesas participamos en el Alarde de la forma que queremos, con libertad y profundo sentimiento, el hecho de no poder desfilar en el Alarde con una escopeta al hombro, como soldado en una determinada compañía, siempre ha contado con el beneplácito de la gran mayoría de irunesas en aras a mantener el simbolismo, el espíritu y la identidad del Alarde.
No necesitamos que personas ni instituciones ajenas a nuestra ciudad comprendan o se identifiquen con nuestra manera de entender y llevar a cabo la renovación anual del Voto efectuado por nuestros antecesores en 1522 y que ha perdurado hasta nuestros días a pesar de los distintos avatares históricos o políticas cambiantes.

En el fondo, el conflicto suscitado por este pequeño grupo de mujeres ayudadas por hombres (el año pasado desfilaron en el "Alarde" Municipal 84 mujeres incluidas las que vinieron de la provincia y pueblos del entorno) se basa en adoptar una noción perversa de lo que es el alcance de un derecho fundamental, el de no-discriminación, ignorando que uno de los límites de los Derechos Fundamentales es el ejercicio de los derechos de los demás tal y como lo establece el Art. 10.1 de la Constitución.
En el Alarde no se plantea un conflicto de feminismo y de machismo, como vienen repitiendo machaconamente ciertos personajes públicos y privados, sino que elementos ajenos a nuestras comunidades están utilizando nuestra Fiesta para convertirla en instrumento de poder.
Se están produciendo numerosas contradicciones y situaciones grotescas en este tema que son motivo de reflexión:

Curiosamente, la gran mayoría de las personas que reivindican que la mujer desfile como "escopetera" son hombres, y curiosamente las personas que más defienden la celebración del Alarde a la manera tradicional, son mujeres. ¿Por qué será?

 La mayoría de las personas que reivindican la presencia femenina en el Alarde con escopetas se declaran insumisos y antimilitaristas, detractores de cualquier actividad que "huela" a militar (las Descargas reglamentarias que tienen que efectuar durante el recorrido, son patéticas dada la escasez de escopetas que las efectúan) y por el contrario está claro que el Alarde adopta y recrea la forma de las antiguas Milicias Forales y su carácter aunque entre histórico  lúdico y religioso es eminentemente militar. ¿Porqué quieren participar en "semejante" actividad? ¿Acaso será que su propósito nunca ha sido participar sino procurar su destrucción y extinción?

 El Parlamento Vasco ha efectuado varias declaraciones institucionales favorables a la inclusión en el Alarde de mujeres-soldado, insólitas en su naturaleza, dado que es la primera vez que se realizan declaraciones institucionales referentes a la manera de conmemorar un hecho que afecta  únicamente a dos ciudades y un solo día al año, y por supuesto al margen de solicitar y por lo tanto conocer la opinión que representa la gran mayoría en ambas ciudades; así mismo se ha formado una Comisión Parlamentaria que analiza este tema y que curiosamente, dadas las especiales circunstancias políticas actuales, es la única que está trabajando y a pleno rendimiento apareciendo contantemente en prensa como si éste fuera un problema de seguridad nacional o bien como si no existieran problemas más importantes y de más repercusión para "todos" los habitantes de Euskadi.
El hecho de que recientemente se estén admitiendo a trámite en algunos Ayuntamientos mociones presentadas por colectivos tan ajenos a Irún como: Coordinadora de grupos feministas, Forum Maria de Maeztu y Asamblea de Mujeres de Alava (vamos, de Irún de toda la vida) con el fin de "aconsejarnos" como debemos celebrar nuestro Alarde y todo ello sin darnos la oportunidad  de exponer, en igualdad de condiciones, nuestras razones y sentimientos, ha creado una animadversión en parte de la Sociedad hacia nuestra Comarca y sus gentes, haciendo que nuestro prestigio, dignidad y buen nombre de mujer  queden lesionados.
.¿Qué tipo de importancia politico-estratégica hace que se discrimine la opinión de la inmensa mayoría de los iruneses? ¿Cuál es el pretexto para que las instituciones incurran inexplicablemente en una ilegalidad demostrable al emitir declaraciones, juicios de valor y posicionarse en un tema que todavía se encuentra pendiente de resolución judicial?

 Después de apelar a los tribunales las personas que persiguen la integración de las mujeres-soldado en el Alarde han conseguido tener un espacio para reivindicar sus pretensiones, tienen un desfile que sufragado con dinero municipal les permite, según afirman, "dar cabida a todas las sensibilidades" todos los ciudadanos aunque no nos guste, respetamos esta situación dando muestras de un alto grado de tolerancia, pero, sin embargo, no se limitan a reivindicar sus opiniones sino que pretenden este año imponernos su presencia y amenazan previamente con irrumpir en el Alarde del Pueblo.
No admiten nuestro derecho a manifestar nuestra opinión ni nuestro derecho a reivindicar una manera tradicional de vivir el Alarde, niegan nuestros derechos fundamentales, recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, referentes a la libertad de pensamiento y conciencia así como la libertad de manifestar nuestra creencia individual o colectivamente, en público o en privado, por la enseñanza o la práctica (Art. 18)
¿Cómo se puede reivindicar un supuesto derecho a costa de pisotear los más elementales derechos de los demás? ¿Cuál era el plan, reivindicar o destruir?
¿Cómo debemos definir a las personas que pretenden abolir los derechos de manifestación, expresión y libre reunión de una mayoría de ciudadanos además de atentar contra nuestro derecho al honor y buen nombre como Pueblo?
 

 Queremos reivindicar nuestro derecho a defender y conservar nuestras costumbres y tradiciones, símbolo de la libertad de nuestro pueblo y muestra de nuestra cultura y para ello apelamos a la LEY 7/1990, de 3 de julio, de Patrimonio Cultural Vasco.

 Exigimos no continuar siendo discriminadas e ignoradas en nuestra condición de Mujer por el  Instituto Vasco de ALGUNAS Mujeres*, Emakunde, y ser tratadas con la misma infraestructura, asesoramiento jurídico y financiación para defender nuestros criterios, que son, por lo menos, tan válidos como los de cualquier otro.
 
 

Defendemos firmemente una política de igualdad de oportunidades en todos los ámbitos pero, con la misma fuerza, denunciamos a las asociaciones y colectivos que alegando unos principios de igualdad se utilizan como vehiculos de represión para la libertad de la mayoría de las mujeres.
 Rechazamos que se vulnere el derecho de igualdad en un acto que constituye el recuerdo periódico de un acontecimiento histórico.

El único Alarde discriminatorio y restringido sería aquél que, a expensas del Pueblo y poniéndonos a las mujeres como pretexto, estaría constituido por un grupo minoritario unido en torno a una determinada ideología y constituido por una mayoría foránea en busca de sus propias reivindicaciones políticas

Los iruneses/as sabemos lo que queremos, sabemos en lo que creemos y precisamente luchamos con el poder de la razón -que tarde o temprano nos darán- para conseguir un Alarde en libertad, no uno impuesto, ni manipulado, ni lleno de intereses políticos.
El Alarde es más que una celebración, más que una conmemoración, más que una fiesta, es el abrazo del pueblo llano con su espíritu histórico, el respeto mantenido durante años para con nuestros mayores.
No esperamos que nos comprendan, sólo esperamos RESPETO, el mismo que nosotros/as demostramos para con los demás pero, queremos recordar a todos aquellos que nos prejuzgan que, así como en toda Euskadi estamos luchando por conservar nuestros  signos de identidad cultura y lengua Euskaldunes, los iruneses e irunesas como vascos/as, tenemos el derecho y la obligación de defender nuestras tradiciones, sobre todo la Conmemoración que más nos identifica, el Alarde, herencia que recibimos de nuestros Mayores y debemos conservar para que las generaciones venideras sientan el mismo orgullo de pertenecer a esta Tierra.