HISTORIA MASÓNICA - PAÍS VASCO
Esta página es un breve acercamiento riguroso a la historia de la MASONERÍA en el ámbito geográfico del País Vasco, divida en varios capítulos para una mejor lectura de los visitantes de esta página, no perseguimos en nuestra exposición hacer ningún tipo de apología ni propaganda alguna, simplemente queremos despertar el interés a nuestros visitantes y tratar de saciar parcialmente la curiosidad que sobre este tema puedan tener, invitándoles a que perseveren en la lectura de otros trabajos mucho más profundo y documentados.

| INTRODUCCIÓN | CUNA DE LA MASONERÍA FRANCIA | LA BASCONGADA | NAPOLEÓN | CARLISMO | FIN XIX | SIGLO XX |
INTRODUCCIÓN:
En uno de nuestros ritos, al cierre de los trabajos, el Venerable Maestro dirigiéndose
a resto de los hermanos les arenga diciendo:
-¡Qué la luz que ha iluminado nuestros trabajos continúe brillando en
nosotros, para que terminemos “FUERA”
la obra empezada en el templo, pero que no esté expuesta a los profanos!.
En este sentido, con sincera humildad debemos reconocer que la luz de la masonería
vasca no ha iluminado con la brillantez necesaria para alumbrar a nuestra
sociedad, al menos, en la orientación deseada con las palabras que en el cierre
de las logias pronuncian los vigilantes y el venerable maestro, cual son, la
paz, el amor y la alegría. Anhelos de paz, de amor y de alegría que no faltan
en la inmensa mayoría de los vascos, pero que el fanatismo, la ignorancia y la
ambición de otros vascos han abortado empecinadamente una y otra vez a lo largo
de nuestra historia.
No existen muchos vestigios de la labor desarrollada
en esta tierra por nuestros predecesores los masones operativos. La historia de
la masonería especulativa, podríamos sintetizarla declarando que la escasa
influencia de la masonería simbólica en la sociedad vasca es anterior a este
siglo que ahora llega a su ocaso y fundamentalmente en campo cultural, muy
escasa en el campo político y tímidamente nos arriesgaríamos a sugerir que,
es más que probable que fuera el origen de una de las más singulares y
populares instituciones de la sociedad guipuzcoana, como son las sociedades
gastronómicas.
Desgraciadamente es mayor la influencia aparente que, acertada o erróneamente,
se nos atribuye o se nos supone a los masones vascos en el seno de nuestra
sociedad, que la que realmente hemos tenido en la historia de estos últimos
tres siglos. Analizando sin apasionamiento a la luz de la Historia a los
francmasones vascos, vemos como apologistas y detractores, nos otorgan o nos
imputan hechos que poco tienen que ver realmente con la Francmasonería.
Tomemos como ejemplo el gran debate abierto
de la sociedad vasca sobre los orígenes de su desvertebración actual en dos
comunidades y los argumentos que se esgrimen en torno al nacionalismo excluyente
y en consecuencia a la intolerancia reinante.
Don Sabino Arana, el mítico fundador del nacionalismo vasco, en todas sus
diferentes obras escritas arremete apasionadamente contra los francmasones,
calificándolos en tono acusador con diferentes adjetivos, de liberales,
anticristianos, esclavos de Satanás, infiltrados extranjeros y por ende,
culpables sin remisión de todos los males que aquejaban a su amada Bizkaya. Son
para él los masones responsables de los tres males que aquejan a Euskalherria;
la descristianización; el asentamiento dominante de la lengua española y de la
pérdida de identidad de lo vasco arrastrados por la ideología librepensadora.
Obvio aclararles a Ustedes que para Don Sabino Arana, la libertad, la igualdad y
la fraternidad utópica de toda la especie humana, era una perversidad contraria
al espíritu patriota y a las que todo vasco de bien debería enfrentarse.
Recientemente, Don Jon Juaristi estudioso vasco contrario a las tesis de Sr.
Arana, publica en su premiado libro “El bucle melancólico” un alegato a
favor de la superioridad de la Historia sobre las historias en las que se
asienta la ideología nacionalista y nos habla con cierto tono irónico, en una
de esas historias en las que, según él, se
basa esa especie de mitología en la que se sustenta el nacionalismo, sirviéndose
de ella para desmitificar, lo que él denomina fanática y excluyente ideología
del nacionalismo vasco, Nos ilustra sobre el papel real que jugó un francmasón
vascofrancés llamado Joseph Agustín Chaho (1811 – 1858) exiliado en Vitoria
durante algún tiempo y del que el Señor Juaristi dice que quizás su labor de
exaltación de lo vasco no fuera más que la misión encomendada a un
comisionado al servicio de la masonería internacional.
Al Señor Chaho desde las filas nacionalistas muchos lo señalan como el
verdadero precursor de lo que más adelante serán los ideales nacionalistas
proclamados por Don Sabino de Arana y Goiri.
Según el Sr. Juaristi, la figura legendaria de Aitor, padre mitológico del
pueblo vasco, es creación exclusiva del masón Chaho, así como reconoce la
promoción que hizo de la cultura popular vasca, por la que se interesó
sinceramente, organizando junto al filántropo y acaudalado Antoine D’Abadie
juegos florales y festivales anuales de marcado carácter folclórico, así como
certámenes literarios en lengua eusquérica que contribuyeron grandemente a
dignificar, por primera vez en la historia, la literatura vasca, siendo pionero
en el enaltecimiento del hecho cultural genuinamente éuscaro.
Como pueden observar dos posiciones contrapuestas en
torno al fenómeno del nacionalismo vasco al juzgar con muy poco rigor el papel
histórico de la francmasonería o más concretamente a los masones, por un lado
desde el campo nacionalista se alaba sin recato las aportaciones y dedicación
del Sr. Chaho y Antoine D’Abadie a la idea del renacer de Euskalherría como
país diferenciado del resto de España y por otro se nos critica como una de
las causas de la pérdida de identidad nacional de esa misma Euskalherría.
Analicemos pues, sin
apasionamiento y con el máximo rigor cual ha sido realmente el papel de la
Masonería en esta tierra vasca; quienes han sido los masones vascos y cuales
las relaciones e influencias de éstos con la sociedad, sus aportaciones y sus
influencias.
Hemos basado la mayor
parte de nuestro trabajo al redactar esta plancha en el libro de D. Francisco
Rodríguez de Coro, titulado “Los
Masones” y editado por la
Fundación “Sancho el Sabio” con el patrocinio de la Caja de Ahorros de
Vitoria y Alava; intentando enriquecerlo con otras aportaciones bibliográficas
y con datos propios de la realidad de la masonería vasca actual; la surgida en
España a raíz del advenimiento de la democracia y que actualmente comienza a
dar sus primeros y balbucientes pasos con la incorporación de una nueva
generación de masones, nacidos en las penumbras de la larga noche de la
dictadura franquista y que hoy emergen poco a poco a la luz, tratando de
continuar la obra de todos aquellos hombres que fueron condenados a enmudecer
bajo la persecución de la tiranía de los enemigos de la libertad y de aquellos
otros que de un modo anónimo lograron mantener encendida las antorchas de la
Libertad, la Igualdad y la Fraternidad a pesar del riesgo que conllevaba la
afirmación de estos principios.
inicio
FRANCIA
CUNA DE LA MASONERIA VASCA
Esta logia que hoy os acoge como anfitriona, miembro número 1.295 de la Gran
Logia de Francia levantó columnas el 3 de marzo de 2001; fundada gracias al
feliz empecinamiento de un reducido grupo de masones residentes en ambos lados
de la frontera que, consecuentes con el principio masónico de la fraternidad,
abandonaron las logias de sus respectivos países y unieron sus esfuerzos para
gestar una nueva en la que sus miembros en total igualdad pudieran formar una
nueva de marcado carácter internacional.
Unos años antes, otros hermanos franceses se arriesgaron a cruzar la frontera y
apoyar la restauración de la francmasonería en el País Vasco español, no sin
antes superar serios recelos que mantenían, por aquel entonces, muchos hermanos
de ambos países. En aquella primera logia auspiciada por la Gran Logia de España
y la Gran Logia Nacional Francesa, se iniciaron todos los españoles que han
fundado esta en la que ahora nos encontramos.
Este dato que podría parecer puramente anecdótico, es más transcendente de lo
que a simple vista parece, es la culminación de una tradición que a intervalos
sucesivos, siempre ha estado presente en la historia de la masonería de ambos
lados de la frontera. La masonería vasca históricamente y debido
fundamentalmente a la endémica intolerancia que ha presidido nuestro país, ha
estado ligada a la vecina masonería francesa de un modo muy estrecho y
especial. Dos hechos históricos han propiciado esta obstinada realidad; Francia
ha sido históricamente la patria de la libertad, tierra de acogida de exiliados
y contrariamente España en general y el País Vasco en particular ha sido
durante estos últimos siglos un campo de batalla fratricida entre
fundamentalistas intolerantes y librepensadores democráticos.
Los masones de Bayona desde hace casi tres siglos han acogido entre sus columnas
a muchos masones españoles que huyendo de las distintas persecuciones desatadas
a este lado de la frontera por los diferentes integrismos políticos o
religiosos que nos han gobernado, se refugiaban bajo el manto de asilo político
e ideológico que irradia de los principios masónicos de libertad, igualdad y
fraternidad, que son parte de la identidad cultural y social de nuestro vecino
país.
Hay constancias escritas, de que las logias L’Amitié,
La Zélée, y tantas y tantas otras,
acogieron en su seno a innumerables francmasones españoles, sirva como ejemplo
el del sacerdote español José de Marchena, nacido en Utrera (Sevilla) en 1768,
iniciado en nuestra Orden en Cádiz en 1789 y heraldo en España de la
“sublime” -como a él le
gustaba adjetivar- revolución francesa y que tres años después de su iniciación,
llamaba a las puertas de la sociedad masónica Les Amis de la Constitución de Bayona donde era fraternalmente
acogido. Nuestro hermano en su huida hacia el exilio, recalaba en Bayona como en
el paraíso de libertad con el que había soñado en innumerables ocasiones.
Tiempo después, desde esta ciudad francesa Marchena emitió un llamamiento público
“A la nación española” invitándola
a reconquistar sus libertades en contra de la Inquisición. Con el paso de los años
el ya “girondino” Marchena llegó a ser el intérprete personal de José
Bonaparte, cuando éste fue Rey de España.
Las actividades fraternales de los masones bayoneses no se agotaron en respaldar
a Marchena, sino que también mantuvieron relaciones con Aranda, Jovellanos,
Campomanes... a través de
Francisco Carrabús. Así mismo, Les Amis
de la Constitución crearán tras la segunda detención por la inquisición
de Francisco Carrabús, una comisión de propaganda hacia España, presidida por
Juan Pedro Basterreche y en la que participaba el mismo Marchena.
Tristemente, las más antiguas referencias a la masonería en el País Vasco, lo
mismo que la del sacerdote Marchena, son de carácter dramático, así la
primera noticia sobre masonería especulativa en Gipuzkoa data de 1741, cuando
la Gran Logia de Inglaterra vota una ayuda de 10 libras para socorrer al hermano
francmasón Nataniel Warner apresado por los agentes de la Inquisición en San
Sebastián.
En 1765 en un auto de fe celebrado en México contra trece reos acusados de
pertenecer a lo que la inquisición denominaba “secta masónica”,
encontramos a Juan Pablo Echegoyen, piloto y capitán de navío natural de San
Sebastián.
De aquellas lejanas fechas del siglo XVIII tenemos noticias de egregios masones
vascos vinculados a logias francesas, así entre 1777 y 1779 conocemos el caso
de José de Eguía último hijo del Marqués de Narros y Antonio Munibe e
Idiaquez segundo hijo del Conde de Peñaflorida, miembros ilustres de la
Sociedad Bascongada de Amigos del País. Años más tarde Ignacio Azedo natural
de Tolosa, teniente de fragata y miembro de la logia “Les
Elus de Sully” de Brest, funda en esa ciudad francesa en 1801 la logia
“La Reunión Española” a la que también perteneció el también teniente
de fragata vasco Isidro de Gortazar, natural de Oñate.
inicio
BASCONGADA DE AMIGOS DEL
PAÍS.
Llega
el momento de ocuparnos de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, la más
fructífera y transcendental obra real o inventada de la masonería en Euskadi.
D. Xabier María de Munibe e Idiaquez, octavo conde de Peñaflorida presentaba
en 1763 a las Juntas Generales de Guipúzcoa, reunidas en Villafranca de Oria (Ordizia)
el “Plan de una sociedad Económica o Academia de Agricultura, Ciencia y Artes
útiles y Comercio, adaptando a las circunstancias y economía particular de la
Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa”
El día 24 de diciembre del año siguiente en asamblea convocada en la
casa-palacio Insausti de Azkoitia a
la que asistieron la mayoría de los “Amigos” eligen como presidente al
Conde de Peñaflorida, secretario a D. José de Olaso y a D. Vicente Lili como
tesorero. Carlos III aprobaría los estatutos de la sociedad por Real
decreto de 8 de abril de 1765. Así nace una institución de capital
transcendencia en la cultura vascongada, aún hoy en día reconocida por toda la
sociedad vasca y, según nuestro parecer, de clara influencia masónica.
Debido a los nexos de unión que mantenía la Bascongada con la Ilustración,
pronto suscitó recelos y descalificaciones de los grupos sociales más
tradicionales y recalcitrantes de la sociedad del País Vasco, aún antes de
constituir la Bascongada, ya se anticipaba a estas criticas el Conde de Peñaflorida,
curado de espanto, al advertir que con toda seguridad se les llegaría a acusar
de herejes y ateístas.
Es
de sobra conocido que colaboraron en esta empresa junto al Conde de Peñaflorida
otros dos afamados enciclopedistas vascos, D. Fermín Lasala Collado, Duque de
Mandas y D. Joaquín de Eguía, Marqués de Narros, y que como él, formaban
parte de la Bascongada, profesaban ideas filosóficas y políticas opuestas a
las que imperaban por aquel entonces en la mayoría de la población.
En el libro “Historia de las Sociedades Secretas Antiguas y Modernas de España”
el señor De La Fuente dice de la Bascongada que:
“No hay pruebas para asegurar que
aquella asamblea fuese una reunión masónica, pero si bien se examina el
lenguaje que allí se usaba, las ideas que prevalecían, los elogios que en sus
tareas se dispensaron a los enciclopedistas franceses, las relaciones de algunos
de aquellos amigos con los
revolucionarios de aquel país, la desafección que ya algunos de ellos
mostraban contra la Iglesia, la actitud recelosa con que fue acogida por el
clero, que creyó luego encontrar allí algo oculto y sospechoso, darán lugar
para alguna conjetura en este sentido. La misma divisa de las tres manos
unidas que adoptaron es un signo masónico de los más conocidos”
Don Marcelino Menéndez y Pelayo moldeando los datos del Sr. De La Fuente
llegó a subrayar:
“Excelentes conductores de la electricidad filosófica revolucionaria,
viniendo a servir sus juntas de pantalla o pretexto para conciliábulos de otra
índole, hasta convertirse algunas de ellas, andando el tiempo, en verdaderas
logias o en sociedades patrióticas...” Y continuaba así opinando del
triunvirato de Azcoita: “Con estas laicas y anticlericales animosidades, que
sin ton ni son mezclaban aquellos caballeros con sus lecturas de la física del
abate Nollet o sus experiencias en la máquina neumática, no es de extrañar
que recibiesen con entusiasmo la nueva expulsión de los jesuitas y tratasen de
aprovecharla para ir secularizando la enseñanza” y “El seminario fue la
primera escuela laica de España, entre aquellos patriotas daba el tono Peñaflorida,
cuyas tendencias conocemos ya, y su sobrino el fabulista Samaniego, autor de
cuentos verdes al modo de La Fontaine”
Y como no podía faltar, la Santa Inquisición a la vista de que el pensamiento
ilustrado resultaba un huésped delicado, algunos de estos amigos de la
Bascongada fueron acusados de masones ante el sagrado tribunal, entre otros El
fabulista Samaniego, Joaquín María de Eguía, Marqués de Narros o Manuel de
Aguirre.
En 1776 en Conde de Peñaflorida envía de viaje de instrucción al extranjero a
su segundo hijo Antonio de Munibe, junto con José de Eguia, hijo del marqués
de Narros y al preceptor de ambos Eugenio de Izquierdo. Llegan a París donde
por aquel entonces la logia masónica “Les neuf soeurs” (La nueve musas)
integrada sobre todo por científicos, escritores y artistas
recibirá como hermanos a los tres jóvenes “bascongados” En el seno
de esta logia en esa misma época figuraban relevantes personas como Lalande,
Franklin, Helvetius, o Montgolfier. Como curiosidad diremos que en esta misma
logia con el correr del tiempo sería iniciado con el mandil de aprendiz a los
84 años de edad y un mes antes de morir, el hermano Voltaire. Sobre el Cuadro
lógico aparecen los honores y cargos que ostentaba su venerable maestro,
Lalande, fundador de la logia y figura de la historia de la astronomía,
perteneciente a la Real Academia de las Ciencias seguido de un largo número de
cargos más, que hace que pase casi desapercibida su pertenencia a La Bascongada,
así como la de otros miembros de la logia parisina que también eran a su vez
miembros de la Bascongada, los vigilantes De Merlay President á la Chambre des
Comptes y el abate Du Rouzeau miembro de la Societé Royale de Biscaye. En esta
logia entre los miembros no dignatarios aparecen los nombres de nuestros tres jóvenes
Bascongados. Además el cuadro añade los nombres de otros vascos ligados con el
Conde de Peñaflorida, Agustín de Vicuña, Juan José y Fausto Elhuyar y
Chabanneua.
Este último, químico francés que después de sus trabajos y éxitos en el
Instituto de Bergara fundó en Madrid 1789 la real Escuela de Mineralogía que
estuvo en activo hasta 1808.
La base del triunfo de la masonería parisina de “Les Neuf Seoeurs” quizá
residiera en la sabia distribución de las obligaciones de cada hermano. Así al
volver a España nuestros “Bascongados” tenían que tentarse bien la ropa y
disimular su espíritu masónico con tal sutileza que impidiera su
descubrimiento. Aún así, sabemos que a Antonio Munibe siendo ya él Conde de
Peñaflorida la Inquisición aunque no logró reunir pruebas para acusarlo de
francmasón si llegó en su persecución a embargarle algunos libros, entre
ellos un ejemplar de la Enciclopedia.
Hemos visto que entre los masones “Bascongados” de París se encontraban los
hermanos Elhuyar y Lubice, ambos de origen vasco francés, nacidos en Logroño
con solo un año de diferencia entre ellos y los dos con estudios de mineralogía.
No se sabe a ciencia cierta si fueron iniciados en Francia o en Alemania ya que
sus diferentes biógrafos no se ponen de acuerdo en este punto. Se reconoce su
estancia en ambos países y su contacto con las logias alemanas y francesas,
conocemos que coincidieron en su logia vienesa con su coetáneo Haydn y muy
probablemente con Mozart.
Juan José siendo investigador en el seminario de Bergara, con la permanente
ayuda de su hermano Fausto y gracias al excelente laboratorio de la Real
Sociedad Bascongada, uno de los mejores de la Europa contemporánea, consiguió
descubrir para la ciencia un nuevo mineral, el wolframio.
Los dos hermanos fueron trasladados por el Reino de España a las Américas.
Juan José por designación real se traslada a Nueva Granada para impulsar la
minería muriendo en santa Fe de Bogotá a los 42 años. Fausto fue nombrado en
1786 director general de minería en Nueva España (México) permaneciendo allí
hasta 1821 y tras la independencia
de México retornó a España ocupando importantes cargos públicos, (Director
general del crédito público, Director general de Minas, y de la escuela de
Almadén) Pero en lo que a nosotros
nos atañe, debemos recordar que Don Fausto está considerado como el decano de
la masonería en México. La
masonería llegó a Nueva España por la oficialidad de las tropas
expedicionarias que fueron allí a sofocar la insurrección, siendo el Sr.
Elhuyar según Menedez y Pelayo, el venerable de la primera logia mexicana
llamada “La Arquitectura Moral” y que se fundó hacia el año 1817 en la
casa de los capellanes de Santa María de la antigua.
inicio
LA
INVASION NAPOLEÓNICA
Tras
la invasión de las tropas napoleónicas en 1808 comienza, también en Euskadi,
la época de la llamada masonería bonapartista. Ésta no era una masonería de
afrancesados, decididos partidarios de las reformas constitucionales, como la
existente en esos mismos momentos en el resto de España, sino una masonería
que se asentaba mayoritariamente en las tropas invasoras y que dependía
directamente del Gran Oriente de Francia y de su Gran Maestro el Rey José.
En el Anuario de Gran Oriente de Francia correspondiente a 1811 ya aparecen dos
logias francesas asentadas en el País Vasco español, “Les Frères Unis” de San Sebastián, fundada el día 18 del
quinto mes de 5809 (18 de julio de 1809) y la logia “Les Amis Reunis de Saint Joseph” fundada en Vitoria, el 22 de
tercer mes de 5810 (22 de mayo de 1810)
Quede por tanto marcado la presencia en España de una doble masonería durante
la ocupación napoleónica, La que se podría denominar de afrancesados,
miembros de la Gran Logia Nacional de España y la masonería propiamente
francesa, constituida en su mayoría por militares o civiles adscritos al
ejercita francés.
HERMANOS UNIDOS de San Sebastián
Nuestras dos logias vascas pertenecían pues, a esta segunda obediencia
francesa, siendo la donostiarra la número 8.714 del Gran Oriente de Francia.
Analizando más detenidamente los miembros de esta logia veremos que entre los
quince fundadores solo dos tienen fijada su residencia en San Sebastián, E.
Caupenne natural de Bayona y F. De Pellegru natural de la localidad del mismo
nombre en la Gironde. De ellos la mayoría eran militares o miembros de los
hospitales de campaña. Del resto de sus componentes hasta un total de 41
hermanos, observamos que ya asciende a seis las personas con domicilio en San
Sebastián, pero tan solo dos de ellos son los únicos españoles:
Francisco Castro, 39 años. , hombre de leyes natural de Valladolid
León Aldamar, secretario y natural de Guetaria. Poco tiempo después sería
expulsado este hermano de la logia, al parecer por ser hijo bastardo, dando
origen a una gran polémica entra el Gran Oriente de Francia y la logia
donostiarra.
Un año después del levantamiento de columnas, el 4 de septiembre de 1810 se
dirigen al Gran Oriente de Francia solicitando le sea otorgada las cartas
capitulares que regularicen el Capítulo constituido al oriente de San Sebastián
(España) bajo el título distintivo de “Los Hermanos Unidos”. No sin
grandes problemas y disputas sobre la irregularidad de algunos de sus miembros,
el Libro de Arquitectura del Soberano Capítulo recoge que el 10 de enero de
1811 se celebra la protocolaria erección
legal del capítulo.
En el Cuadro de masones de este capítulo observamos que todos sus miembros
fundadores, encabezados por el General de Brigada, Gobernador de Vizcaya Don
Pierre Thouvenot, son de nacionalidad francesa y de profesión militar o
sanitarios ligados a los hospitales militares.
En su discurso el día de la constitución regular de este capitulo, el Sr.
Thouvenot como Delegado del Gran Oriente de Francia y Presidente de la Comisión
Instaladora pronunció un discurso que refleja de un modo explícito las
pretensiones de la masonería bonapartista
en el País Vasco.
Partiendo de la utilidad de la introducción de las ideas liberales, afirmaba
que la conducta de un buen masón, debía padecer violencia. Para el “Muy
Sabio Asthisarta del Capítulo”, nada que no costara sudores y peligros podía
satisfacer los deseos del ser humano verdadero, porque lo recibiría como una
donación. Según él, España adolecía de vida pública ofrecida a los demás,
lo que echaba en falta era el desarrollo de su genio, detenido durante siglos
por la superstición y el fanatismo, los dos monstruos, azote de la humanidad,
que habían sido abatidos por todas partes donde la Francmasonería ha
penetrado.
Según Thouvenot, no bastaba con ser asiduos a las logias o fiel observantes de
nuestros institutos en nuestros templos, sino que rea necesaria la elección de
un modo claro de la solidaridad como una forma de vida.
LOS AMIGOS DE SAN JOSE de Vitoria
Esta logia de Vitoria venía reuniéndose desde 1809 transitada y devastada por
la irregularidad, pues caminaba por libre. El día 21 del primer mes de 5810
deciden en logia abierta solicitar G\
O\
de Francia “Animados del deseo de
trabajar regularmente por la gloria de la masonería y el bien general de la
humanidad os rogamos nos reunáis al centro común de todos los masones
franceses, acordándonos Constituciones que regularicen la logia erigida en el
Oriente de Vitoria bajo el título distintivo de Los
Amigos Reunidos de San José. La logia vitoriana quedó constituida
regularmente por una carta patente del Gran Oriente de Francia, el 21 de agosto
de 1810 sin embargo hasta el 5 de marzo del año siguiente tendría lugar la
tenida de instalación solemne con la presencia de tres comisarios instaladores.
El Cuadro lógico se componía de 19
miembros (10 maestros, 6 compañeros y 3 aprendices) todos ellos de nacionalidad
francesa, 12 de ellos pertenecían al ejercito sin que ninguno de ellos fuera
militar, 6 comerciantes y un físico residente en Vitoria.
En la tenida de instalación se escucharon varios discursos que pueden
ilustrarnos sobre la realidad y la finalidad de esta logia, conozcamos parte de
las palabras pronunciadas por su Orador.
“El templo que se eleva hoy en este Oriente debe hacer época en los fastos de
la Masonería. En las circunstancias gloriosas que rodean la aura de su
existencia, reúne la dicha de contar entre los fundadores y miembros que lo
componen, a perfectos y antiguos masones, ciudadanos útiles, bravos guerreros, que vienen a descansar de los trabajos de la
victoria en este taller filantrópico”
“Entonces es cuando el Gran Oriente se congratulará de haber constituido una
Logia en el Oriente de Vitoria. Sigamos, pues estas máximas; instruyamos a
nuestros hermanos recién iniciados; formémosles con nuestros ejemplos; seamos
buenos hermanos, buenos esposos y buenos padres. Que nuestros hermanos militares
recién iniciados continúen marchando por el sendero de la gloria a dónde les
ha llevado nuestro augusto Monarca. Que ellos imiten al Gran Napoleón, patrón
de muchas logias de diferentes orientes”
No fue muy larga la vida de esta logia en Vitoria. Tras el desenlace de la
invasión napoleónica en España, las logias de la Masonería bonapartista sufrían
las consecuencias inevitables de la derrota y se trasladaban al otro lado de la
frontera. El 21 de julio de 1841 desde la ciudad de Toulouse (Francia) volvemos
a encontrar noticias de esta logia de Vitoria, donde un grupo reducido logran
volver a reunirse para intentar dar vida a la logia en esta ciudad, escribiendo
al Gran Oriente de Francia. “Tras una
verdadera y madura deliberación hemos resuelto levantar de nuevo, en el Oriente
de Toulouse, el taller que el azote de la guerra ha destruido. En consecuencia,
encontrándonos justamente en número de siete hemos procedido a la lección de
los oficiales dignatarios.
A partir de esa fecha el desarrollo de la logia vitoriana ya no marchará unido
a la ciudad que le dio vida, desligándose para siempre de la masonería vasca.
inicio
LAS GUERRAS CARLISTAS
El día 2 de enero de 1815, por un edicto del Inquisidor general Francisco
Xabier Mier y Campillo, en el que se reproducía a su vez el edicto emanado en
Roma contra la Masonería, por Consalvi, secretario de Estado de Pío VII, se
prohibe de nuevo la Masonería en toda España. Así pues, con Fernando VII la
represión se desataba de nuevo sobre los francmasones españoles, refugiándose
nuevamente muchos de nuestros hermanos al abrigo de la hospitalidad fraternal de
las logias francesas.
Si el problema dinástico dividía a los españoles ya antes de la muerte de
Fernando VII, el conflicto que se desató tras su muerte sacudió violentamente
la vida del país, resintiendo la vida normal de las logias francesas con la
presencia de innumerables masones españoles. El Venerable maestro de la logia
“La Zelee”
don Andrés Leris escribe el 5 de junio de 1833 al Gran oriente de Francia en
estos términos:
“Nos asedian las peticiones de ayuda... Además han recalado refugiados españoles,
casi todos masones y desheredados, cuyo deber nuestro era el de ayudarlos, aun
cuando el paso en nuestra ciudad persiste desde hace mucho tiempo. Solicitamos
el envío de obsequios gratuitos de los que somos acreedores”
Muy probablemente el Venerable de La Zélée
exageraba en cuanto al número de refugiados españoles. Sin bien es cierto que
la agitación desatada por los numerosos partidarios de Don Carlos en el País
Vasco, alimentada por la intervención del clero católico, se respiraran aires
de Guerra Santa y muchos librepensadores, algunos por supuesto masones,
eligieran el camino del exilio, ubicándose en Bayona para poder vigilar de
cerca sus negocios o comercios, a la espera de un pronto regreso.
El 26 de abril de 1834 la Regente Doña María Cristina publicaba el “Decreto
de Aranjuez”. En él amnistiaba a todos aquellos que habían pertenecido a
sociedades secretas, pero por el contrario condenaba de un modo severo a todos
aquellos que después de este fecha pertenecieran, ayudaran o simplemente
conocieran y no denunciaran la existencia de alguna de ellas. Tras la publicación
del decreto emergieron con más fuerza los abanderados de la intolerancia y se
desató una persecución brutal contra los liberales, incrementándose las colas
de refugiados ante las logias bayonesas.
Curiosamente, aunque la mayoría de los refugiados eran liberales anticarlistas,
se sabe que los hermanos Detroyat miembros activos de “La
Zélée” y el cónsul de Portugal, Da Cruz, miembro de la logia “La
Parfaite Reunión” organizaron el 9 de junio de 1834 el paso clandestino
de Don Carlos hacia España. Los masones bayoneses, actuaban en coherencia con
los sagrados principios de la Orden, practicando hospitalidad y la ayuda
fraternal, aun a pesar de sus ideologías discrepantes.
En este contexto de guerra fratricida en España la actitud de los masones
franceses fue todo un ejemplo de hospitalidad y compromiso con sus hermanos de
este lado de la frontera. El 2 de febrero de 1836 el delegado de “La
Zélée” escribe al Gran Oriente de Francia expresándose en los
siguientes términos:
“Ninguno de vosotros ignora la situación geográfica del Oriente de Bayona y,
por consiguiente, qué importancia reviste para la Orden el contar en este
extremo de Francia con un hogar que pueda alimentar las Luces que comienzan a
penetrar del otro lado de los Pirineos. No existe masón francés que no sienta
la necesidad de estrechar los lazos que les unen a los masones españoles y a
extender en esta parte de Europa, los principios de esta moral Universal, base
fundamental de nuestra institución, que constituye la gloria y la felicidad de
la Humanidad”
Años más tarde, el 21 de abril de 1841, el venerable escribe otra carta
dirigida al mismo Oriente que nos recuerda, por los motivos expuestos, al origen
de nuestra logia, dice así:
“No ignoráis a que crueles sacrificios nos vemos sometidos por nuestra
situación topográfica. Ya lleguen unos, ya marchen otros, siempre se dirigen a
nosotros, centinelas avanzados de la Masonería francesa; tenemos a gala el no
dejar nada a fin de asegurar más allá de los Pirineos la propagación de
nuestra Orden por largo tiempo desconocida y despreciada por nuestros vecinos;
nosotros consideramos como un deber sagrado para nosotros el de cumplir con
mucha amplitud la carga que se nos ha impuesto... ¡Ojalá nuestros esfuerzos
produzcan el resultado que apetecemos!”
Por estas fechas, El Gran Oriente Nacional de España dirigido por Pedro de Lázaro
y Martín agrupa varias logias clandestinas esparcidas por toda la geografía
española, una de las cuales llamada “La
Vigilancia” había levantado columnas en Bilbao en el año 1839. Al año
siguiente Lázaro y Martín era expulsado de Portugal exiliándose en la ciudad
francesa de Burdeos, pasando a depender la logia bilbaína, junto con el resto
de las logias españolas, del Gran Oriente de Francia.
En el mes de septiembre del 1841 se crea en Vitoria una segunda logia vasca
dependiente de ese mismo Gran Oriente y de nombre “Les
vengeurs d’Hiram”. Estas dos logias vascas contaron con pocos hermanos y
no teniendo sus actividades un gran eco en la vida social y política vasca,
aunque contribuyeron a mantener vivo el espíritu de la fraternidad.
Años después, ante la agitación desatada en Francia por la caída de la II
República, numerosos masones contrarios a las ideas totalitarias del emperador
Luis Napoleón huyeron o fueron desterrados. Cerca de la mitad de las logias de
Francia abatieron columnas. Algunos de estos masones recalaron en San Sebastián,
Vitoria o Tolosa, destacando de entre ellos Agustín Chaho, que con el tiempo
tendría una gran influencia en la aparición del nacionalismo vasco, Chaho fue
junto al adinerado D’Abadie el pionero en apoyo y desarrollo de la lengua
vasca, de su literatura y su folclore a través de sus certámenes florales.
Si Chaho se refugio en la ciudad de Vitoria, otros masones franceses como
Teodoro Delissalde, Teodoro Plantié o Emilio Silva pidieron hospitalidad entre
sus amigos de San Sebastián y Tolosa.
Por aquellas fechas sucede en San Sebastián un hecho insólito que marcará en
el futuro una parte del carácter convivencial de la ciudad y que marcará en
parte su idiosincrasia, proyectándose con ligeros cambios hasta nuestros días.
Desconocemos si los hermanos franceses que se acogieron a la hospitalidad
guipuzcoana, lo hicieron a través de alguna logia establecida en los valles
donostiarras, por aquella época, soplaban aires de intolerancia poco propicios
para que los masones pudieran hacer pública su pertenencia a la Orden, quizás
la única forma de sobrevivir fuera mantener en secreto sus reuniones enmascarándolas
con otro tipo de sociedad que no levantara sospechas entre la población más
reaccionaria.
En el año 1843 se funda en San Sebastián la primera sociedad gastronómica.
No está bien documentado si el posible verdadero origen de aquella sociedad fue
la idea de un grupo de amigos para disfrutar del comer y cantar, tal y como señalaban
en sus estatutos de "constituir una sociedad cuyo fin sea la distracción y el
recreo"
o era
una artimaña para ocultar una logia masónica. Entre los datos que hacen intuir
que pudiera tratarse de una logia enmascarada, cabe apuntar el mismo nombre de
la sociedad “La Fraternal”, apelación
muy común entre las logias masónicas; otro dato a tener en cuenta es el hecho
de que en su seno estuviera prohibida expresamente la entrada a las mujeres tal
y como sucede en el resto de las logias masónicas, va más allá de lo que es
el simple reflejo de una época en que la mujer no participaba activamente en la
vida social, de hecho esta prohibición escrita no se da en otro tipo de
asociaciones; la similar forma de votar la aceptación de un nuevo socio por
medio de la peculiar votación con balotas blancas y negras es otro de los datos
que empareja a las logias con las sociedades gastronómicas; las similitudes en
las normas de sus reglamentos con los de la masonería donde se destierra las
discusiones de tipo político y religioso, así como su marcado carácter democrático
y fraternal y por último, podemos añadir el logotipo o insignia de esta
sociedad de carácter claramente masónico, que aún, transcurrido más de un
siglo, sigue manteniendo su heredera “La
Unión Artesana” y que representa dos manos que se estrechan.
Estas tradiciones han ido evolucionando a través del tiempo y hoy ya nada
tienen en común las sociedades gastronómicas con la masonería. Ya no hay
votaciones ni balotas para aceptar a los nuevos miembros; los nuevos nombres de
las sociedades no hacen referencia a los valores universales de la humanidad,
las mujeres pueden ya disfrutar de su integración de pleno derecho en la mayoría
de ellas, la política ha invadido sus tertulias e incluso algunas sociedades
son vocacionalmente partidistas.
inicio
FINES
DEL XIX
ALAVA
LUZ DE VITORIA de Vitoria
En la extensa relación de las logias activas bajo la jurisdicción del Gran
Oriente de España entre 1876 y 1895 aparece en Álava la logia “La Luz de Vitoria nº 85” que levantó columnas el día 27 de
noviembre de 1872.
Por los pocos datos que se conocen, sabemos que en esta logia estaba presidida
por el hermano Fermín Herran de nombre simbólico “Emilio Castelar”
promotor de la gran “Biblioteca Bascongada” y que entre otros se inició en
esta logia, bajo el nombre simbólico de Lurrac Villazen el hermano Manuel
Iradier director de “La Exploradora” colonizador de Guinea Ecuatorial y Río
Muni, personaje de reconocido influjo en la vida profana de la ciudad.
VICTORIA
de Vitoria
Siete años después, el 14 de diciembre de 1879 nueve hermanos liderados
nuevamente Fermín Herrán, erigen en esta misma ciudad, un capitulo filosófico
que trabaja bajo los auspicios del Serenísimo Grande Nacional de España con el
nombre de “Victoria” nº 134”.
Del estudio de cuadro de la logia podemos
hacer las siguientes observaciones, todos sus miembros tienen fijada su
residencia en la propia ciudad, lo que nos lleva a suponer la existencia de
otras logias en las ciudades vecinas, así mismo es de destacar las presencia
mayoritaria de militares y profesionales al servicio del ejercito.
Así mismo tenemos noticias de otra logia alavesa de nombre “Redentora” por algunos artículos en el semanario Las
Dominicales, donde se publicó un articulo de su fundador, obligado a salir de
Vitoria, según él, por el fanatismo clerical, de donde extraemos el siguiente
párrafo:
“Ninguno de estos obstáculos se me ocultaba a mí cuando, siguiendo los
impulsos de la razón y llevado de mis ideales librepensadores, concebí el propósito
de crear en ese desventurado pueblo una logia anticlerical que pusiera de
relieve cuantos atropellos cometan, o pretendan cometer, los seides del
oscurantismo. Pero, a pesar de todo, y a despecho de la inquina clerical, se creó
la logia “redentora” que en un día, no muy lejano, hará rodar por el fango
y soterrarse para siempre en el abismo de lo ignorado los falsos ídolos de una
religión fratricida, y presentará al escenario público a sus inmundos
explotadores”
Como vemos, aquellos días eran tiempos de beligerancia entre el laicismo
enfrentado contra las influencias de la Iglesia Católica en la vida social y
política, hoy en gran medida superados, gracias a la mesura y tolerancia de
unos y otros.
NAVARRA
“Cuando
hace cuatro años, al poner los pies en la fanática Navarra, inicie al
inolvidable y nunca bien sentido hermano José Alfaro, no era fácil imaginar el
portentoso desarrollo de nuestra institución en tan contrarios Valles, pero
nuestro entusiasmo, a falta de otras dotes, todo lo venció, y hoy dejamos
existentes en plena actividad las logias de Tudela, Pamplona e Isaba con varios
triángulos”
Estas palabras escritas por Casimiro Rufino al Gran Comendador el 18 de abril de
1890 nos muestran las dificultades por las que tuvieron que atravesar nuestros
hermanos en esta tierra.
EL FARO DEL NORTE de Pamplona
Fundada probablemente el día
12 de marzo de 1870 fue reconstituida doce años después, el mismo día 12 de
marzo de 1882 por ocho hermanos, siete de los cuales vivían en Pamplona y uno
en Madrid.
Muy poco sabemos de esta logia que estaba constituida, salvo que estaba
constituida por tres comerciantes, dos empleados, un militar, un periodista y un
propietario, la mitad de ellos casados y el resto solteros.
RESOLUCIÓN 209 de Sangüesa
Fundada por cinco masones en 1886 se multiplicó con rapidez, llegando a la
veintena al año siguiente. Esta logia tendría un carácter volante ya que de
sus miembros sólo cuatro residían en Sangüesa, el resto eran de Pamplona,
Elizondo, Liédana, Aoiz, Tiernas e incluso, dos residentes fuera de Navarra.
De esta logia surgirían varios triángulos y en el año 1988 de aprobaría el
traslado de la logia a Pamplona.
VEGA DEL CESAR de Tudela
De la logia Resolución de Sangüesa emanó de la mano de Alfaro y Troya esta
otra logia tudelana. Hemos querido rescatar un párrafo del escrito que estos
hermanos enviaban al Gran Oriente de España, donde se trasluce el temor a la
agresividad a la que estaban expuestos de manos de sus conciudadanos si se
descubriera su posible adscripción a la Masonería, una triste realidad que
tuvieron que sufrir los masones de esa época.
“ Siendo este país fanático, teocrático hasta la exageración, será muy
conveniente que no se publiquen en el Boletín Oficial del Gran Oriente los
trabajos que se llevan a cabo y, caso de hacerse, que sólo figuren los nombres
simbólicos, pues, como digo, si nos descubrieran se utilizarían por ahora
nuestros trabajos... No creáis,
Ilustre y Poderoso Hermano que el miedo nos acobarda, no; es sólo el interés
por la prosperidad de la Orden en estos Valles que, trabajados con acierto y
sigilo, responderían valientes a vuestro llamamiento honrado”.
Se conoce así mismo las dificultades por las que pasaron otros hermanos de la
geografía navarra a la hora de levantar columnas, así el triángulo de
Elizondo optó por trasladarse a Pamplona y reunirse allí con hermanos más
activos.
En Tafalla la logia “Justicia”
que levantó columnas el 17 de septiembre de 1890, llevaba una existencia
valiente por lo duro de su situación. En un escrito dirigido en esa fecha al
Gran Oriente Nacional de España podemos leer sus firmes convicciones masónicas:
“Para mejor cumplir los sagrados deberes que la Orden nos impone en sus
elevadas aspiraciones de justicia, libertad, bien, fraternidad, progreso,
verdad, etc. ... que hemos de procurar reinen en todos los hombres, saltando por
encima de toda clase de barreras, ya sean puestas por torpes fanatismos,
groseras miras egoístas, estúpidas ignorancias o estrechos formulismos y para
hacer más íntimos los fraternales lazos que deben existir en la gran familia
masónica”
La triste realidad de aquella sociedad, impregnada de fanatismo llevaba al
hermano Carlos Alfaro a declarar en una plancha su anhelo por la República
democrática como finalidad de ese amor a la humanidad, patrimonio de todos los
masones escribiendo al respecto:
“Creemos que los tiempos actuales reclaman de nosotros en el terreno político
la propaganda de la República democrática...
VIZCAYA:
LA
CLARIDAD nº 200 de Bilbao
Fundada el 30 de septiembre de 1885 al oriente de Bilbao, observamos por el
cuadro de logia que mayoritariamente esta formada por personas procedentes de la
clase media alta bilbaína, contando entre sus miembros con dos hermanos
extranjeros.
GUIPUZCOA:
PROVIDENCIA de San Sebastián
Constituida el 27 de marzo de 1890 bajo los auspicios del Gran Oriente Nacional
de España, se aprecia en el cuadro de fundadores que de los 7 miembros 4 son
militares, 2 fabricantes y un sastre.
Como algo común a esa época, destaca en esta logia su carácter anticlerical y
sus manifestaciones públicas en este sentido. Recogemos de la plancha de la
tenida del 25 de enero de 1891 la siguiente frase que expone claramente la
situación de aislamiento social por la que atravesaban las logias vascas. “por
lo difícil de la propaganda en este país refractario a nuestra institución”
LUZ DE LA FRONTERA de Irún
Nace el 29 de mayo de 1893 con miembros activos de la logia donostiarra Providencia.
La razón de la constitución de esta nueva logia, es la distancia que separa
las dos poblaciones y en las dificultades inherentes a los desplazamientos del
grupo desde Irún a san Sebastián. Del cuadro de 9 fundadores destaca la
existencia de 5 comerciantes siendo los otros cuatro restantes, un farmacéutico,
un maestro, un empleado y un sirviente.
inicio
SIGLO
XX
ALTUNA de San Sebastián
En plena II república se constituye esta logia el 17 de mayo de 1932.
No deja de ser
curioso que hace ya un siglo los hermanos de esta logia constituyera una logia
internacional franco-española, aunque auspiciada por una ideología defensiva,
optando por mantener estrechas relaciones con las antiguas logias de Bayona La
Zelee y L’etoile du Labourd.
Unidas estas tres logias en el año 1934 optan por crear una nueva “con fines antifascistas” bajo el nombre de SPARTACO en recuerdo del gladiador de Cápua. Como era de esperar la
cuestión de la territorialidad creo problemas. Según la concepción de los
donostiarras, para defender un futuro de color más universal había que fundar
un Taller Internacional, donde ambos
hermanos a orillas de la muga trabajaran en común y cuyas decisiones sería
tomadas por los Grandes Orientes Español y Francés.
El 18 de julio de 1936 estalla la guerra civil. La logia Espartaco trasladada meses antes a Hendaya se organiza junto a
La Zelée como lugar de acogida para los refugiados españoles.
Existen
muchas versiones del origen de la fobia del General Franco hacia la masonería y
no es este el lugar para describirlas ni analizarlas; el hecho concreto es que
esta fobia se mantuvo hasta su muerte y en esos largos años de impuesto
silencio, fue mucho el dolor que causó la represión del Tribunal especial para la Represión de la Masonería, tanto a
verdaderos masones como a miles de seres inocentes acusados de serlo.
Sirva esta pequeña reseña como recuerdo y homenaje a todos ellos.

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