QUE
ES LA MASONERIA

| INTRODUCCIÓN | HISTORIA | DEFINICIÓN |

Cuando se
aborda con rigor los orígenes de la masonería hay que aceptar el
desconocimiento real que padecemos. Su tradición oral nos ha velado su génesis
y sus supuestos siglos de historia.
Muchos se han empeñado en descubrir de dónde
procede, dónde está la cuna en que se mecieron los primeros masones, cada teórico
nos ha ofrecido una teoría diferente y algunas, con perdón, de lo más
peregrinas.
Si recurrimos a la bibliografía existente al
respecto, leeremos que localizan su punto de partida en el Egipto faraónico, en
la Grecia clásica, en los constructores del Templo de Rey Salomón o, incluso,
mucho antes. Tanto da, en nada influye para la masonería especulativa actual,
la de estos tres últimos siglos, donde se engendró la masonería operativa, ni
sabemos de donde provenimos ni, me temo, nunca lo sabremos a ciencia cierta.
Sí
hallamos datos de logias masónicas en la Edad Media, así el abate Grandidier
nos ha dejado una valiosa documentación con referencia a un antiguo registro de
la logia que construyó la catedral de Estrasburgo, comenzada a construirse en
el año 1277 por el maestro Helvin de Steimbach y terminada casi doscientos años
después, en el año 1439.
Ya en esos documentos se vislumbra, sin lugar a dudas,
que se trataba de verdaderos masones operativos, divididos en los tres grados en
que nos dividimos actualmente, de aprendices, compañeros y maestros. Estos
obreros se “iniciaban” en el
oficio con un rito muy similar al actual y prestaban un juramento casi idéntico
al juramento simbólico que se presta hoy en día, que les obligaba a guardar en
secreto los conocimientos que allí adquirían. Ya entonces empleaban de manera
emblemática los útiles de su profesión y los portaban consigo como insignias,
se reconocían entre ellos por medio de palabras, toques y signos particulares,
siendo la logia además de una especie de escuela de Artes y Oficios, una Mutua
gremial donde se prestaba apoyo económico y moral a los hermanos necesitados o
a las viudas e hijos de compañeros fallecidos. Y algo muy importante para el
devenir de la masonería a través del tiempo, ya admitían como afiliados
libres a algunas personas que no pertenecían al oficio de constructores.
Los masones operativos nos dejaron escrita su historia
en las piedras de los edificios que construían, pero lo más significativo y lo
que más nos ayuda a conocerlos son los algunos documentos escritos a lo largo
de la edad media que, corroboran esta identidad de las logias de masones
operativos con las logias actuales de masones especulativos. Logias que se
diseminaban a lo largo y ancho de Europa, logias libres e independientes, de
masones libres.
Como hemos
visto, si bien las logias masónicas comenzaron y se desarrollaron durante
siglos con miembros exclusivamente dedicados a los distintos oficios de la
construcción, paulatinamente fueron abriendo su puertas a otros miembros
aceptados, cuyos oficios, sacerdotes, médicos etc., podrían reportarles una
mejora en sus vidas o en sus conocimientos. Esta entrada de masones libres y
aceptados, fue cambiando la operatividad de las logias, impregnando un funcionamiento
más filosófico y simbólico que operativo o de oficio.
El gran salto a la modernidad, el paso definitivo de
la masonería operativa a la masonería especulativa, se produce en Londres en
el año 1717. Cuatro logias ubicadas en sendas tabernas de Londres, deciden
reunirse en el mes de febrero de ese año y juntos proyectan dotarse de un órgano
que coordine y aúne criterios, dando forma a lo que hoy conocemos como
Obediencia o Gran Logia.
De estas primeras reuniones de la recién creada Gran
Logia, se decidió entre otras cosas, que el derecho de constituirse en logia
que hasta entonces había sido ilimitado, fuera prerrogativa de la Gran Logia
expidiendo la correspondiente Patente de Constitución, así mismo se acordó
que sobre la base de los antiguos estatutos y usos tradicionales se redactara un
cuerpo de leyes que alcanzara rango de norma
y modelo a todas las logias que en adelante se constituyeran y del que
nunca se pudieran separar.
Se tardaron varios años en redactar el documento
titulado “Constituciones de la antigua y venerable confraternidad de los
masones libres y aceptados” más conocidas como “Constituciones
de Anderson” Desde ese momento la masonería descanso sobre bases sólidas
y su crecimiento fue notable.
Este documento contaba con cuatro apartados
a) La
Historia del Arte Real
b) Las
Obligaciones de un francmasón
c) Reglamentos
generales
d) Cánticos
de la masonería
Si me lo permiten vamos a desechar el detallar qué
contiene cada uno de estos documentos y centraremos nuestro esfuerzo en analizar
solamente aquellos apartados que han influido realmente en el juicio que sobre
la masonería se ha formado gran parte de la sociedad y que ha sido el origen de
las grandes discusiones, tanto internas como externas, que sobre ella se han
desatado a lo largo de estos tres siglos.
Me voy a referir solo a dos de ellos, ambos del segundo
documento. Los referidos a DIOS Y LA RELIGIÓN y el de los CANDIDATOS ADMITIDOS
a)
El masón está obligado, por su compromiso, a observar la Ley moral; y
si entiende rectamente el Arte, nunca será un estúpido ateo, ni un libertino
irreligioso. Pero, aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados en
cada país a pertenecer a la religión de ese país o nación, cualquiera que
fuere, sin embargo ahora se piensa que es más conveniente obligarles solamente
a la religión en la cual coinciden todos los hombres, dejando sus particulares
opiniones a ellos mismo; es decir, a ser buenos hombres y verdaderos, hombres de
honor y honradez, cualesquiera que sean sus adscripciones religiosas; con lo
cual la masonería se convierte en Centro de unión y medio para conciliar una
verdadera amistad entre personas que sin ella permanecerían a perpetua
distancia.
b)
Los candidatos admitidos como miembros de la logia deben ser buenos y
leales, nacidos libres, de edad madura y discreta, no esclavos, ni mujeres, no
inmorales ni escandalosos sino de excelente reputación.
Estos dos artículos, referentes a la religión y a las
características de los candidatos, son los que han desatado las mayores críticas,
anatemas, acusaciones de deísmo, sincretismo o machismo de la Institución Masónica.
Y también es justo decirlo, las mayores escisiones en
las Obediencias, unas por no admitir a las mujeres y otras por no admitir a los
ateos.
Grupos de masones que no han querido admitir una u
otra, o ambas a la vez de estas limitaciones, han ido constituyendo nuevas
obediencias o grandes logias, separadas de ese tronco común al que denominamos
tradición.
Esa aceptación o no de esta tradición es lo que
distingue lo que nosotros denominamos masonería regular y masonería liberal o
irregular. Queremos, no obstante, dejar claro que más allá de esta división
normativa, todas aquellas personas que
han sido iniciadas en cualquiera de las obediencias, son reconocidas como
hermanos y nuestros deberes fraternales para con ellos, son o deben ser los
mismos. Un claro ejemplo de ello, es que cuando recurrimos a dar nombres de
egregios masones, nadie recuerda su adscripción a un tipo u otro de obediencia,
reivindicándolos como masones sin más referencias.
En estos casi tres siglos de masonería especulativa,
los masones, que no la masonería, han influido de un modo anónimo pero real y
constante, en el devenir histórico de la Humanidad, en campos tan alejados como
el arte, la ciencia, la economía, el pensamiento o la política e incluso, en
campos mucho más prosaicos.
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