Reseña histórica de las Baterías de costa en Cabo Tiñoso
Plan de Defensas de Costas de 1912
El más ambicioso que hasta la fecha se había concebido, de acuerdo con la R.O. de Abril 1912, donde se fijaban misiones a la Artillería de Costa de Cartagena, así como la ampliación de límites para el despliegue de las baterías.
Consecuencia de esta R.O. la junta local de armamento realiza un gran número de informes y tanteo para el artillado de nuevas baterías: monte Roldán, Atalaya, Sierra Gorda, Aguilones y Cabo de Agua. Pero cuando llega el ańo 1925, no se habían artillado ninguna de las mencionadas, al menos las de nueva ubicación.
El alcance máximo de los materiales en servicio en nuestras costas, era de 12.000 metros, además de ser muy baja su velocidad de tiro, cuando ya se han montado pieza en los nuevos acorazados con alcances superiores a los 20.000 metros. A todas estas deficiencias durante el Gobierno del Marques de Estella, como veremos a continuación.
El despliegue Vickers.- El verdadero apogeo de la defensa de costa será iniciado por Primo de Ribera. Según Mola, el << … claro concepto… de la evolución política europea y de los futuros peligros en el orden internacional le llevo a cuidar de la Marina de Guerra, dotándola de medios poderosos de defensa de sus bases … >> que le lleva al establecimiento de un nuevo plan de Defensa Marítima de las Bases Navales.
Estos planes que sin vacilación fuero continuados por el Gobierno de la II República, no solo afectaron a Cartagena, también a Ferrol y Mahon. Se trataba de artillar nuevas baterías con piezas de costa de 38,1 y 15,24 cms así como antiaéreas de 105 cms todas de la casa vickers, con alcance de 35.000 y 21.000 metros respectivamente para las dos primeras, y techo de 7.000 metros las antiaéreas. Eran similares a las que armaban las más modernas unidades navales y complementadas con los obuses de 24cms, y otras piezas de mayor antigüedad.
Este nuevo material permitía a Cartagena contar con un despliegue más amplio, de Cabo Tińoso a Cabo Negrete, que podía evitar un bombardeo naval sobre la Base, al quedar bajo el fuego de nuestras baterías las unidades que trataran de efectuarlo a menos de 35.000 metros, extremo que quedó ampliamente demostrado durante la Guerra Civil 1936-39.
CASTILLOS Y FORTALEZAS DE CARTAGENA
AURELIANO GOMEZ VIZCAINO
AFORCA - CARTAGENA 1997