Inicio

THEATRON

Buscador de contenidos

Forum

Teatros griegos

Tests

Enlaces

Acerca de Theatron

Contacta con nosotros

 

Historia del teatro griego

Tragedias y autores

Comedias y autores

Elementos del espectáculo

El género teatral

Aristóteles y la Poética

 

La tragedia

Partes - Cómo debe ser una buena tragedia - Cambios de estado - Lenguaje - Catarsis

Ya hemos visto, en la teoría de los géneros literarios, qué es la tragedia para Aristóteles. Sin embargo, veamos estas palabras de Aristóteles al respecto de la definición de tragedia:

"Es, pues, la tragedia, imitación de una acción esforzada y completa, con cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones. Entiendo por lenguaje sazonado el que tiene ritmo, armonía y canto, y por con las especies separadamente, el hecho de que algunas partes de realizan sólo mediante versos, y oras, en cambio, mediante el canto".

Es además, la tragedia, el paso desde un estado "feliz" a otro "infeliz", es decir, hay un proceso, un cambio de estado.  

Partes de la tragedia:

"Prólogo, episodio, éxodo y parte coral, y ésta se subdivide en párodo y estásimo. Estas partes son comunes a todas las tragedias; son peculiares de algunas los cantos desde la escena y los comos. El prólogo es una parte completa de la tragedia que precede al párodo del coro; el episodio, una parte completa de la tragedia, después de la cual no hay canto del coro; el estásimo, un canto del coro sin anapesto ni troqueo; y el como, una lamentación común al coro y a la escena".

Pero esto lo podremos ver mejor en partes de la tragedia griega

Señala, además, otras partes "cualitativas" de la tragedia:

"Y puesto que hacen la imitación actuando, en primer lugar necesariamente será parte de la tragedia la decoración del espectáculo, y después, la melopeya y la elocución (...) Lamo elocución a la composición misma de los versos, y melopeya, a lo que tiene un sentido totalmente claro (...)

¿Cómo debe ser una buena tragedia?

Dice Aristóteles: " La tragedia es imitación de una acción completa y entera y de cierta magnitud (...) Es entero lo que tiene principio, medio y fin (..) Es necesario que las fábulas bien construidas no comiencen por cualquier punto ni terminen en otro cualquiera". Es decir, tiene que tener u principio, un nudo y un desenlace, de forma que unos hechos lleven a otros de forma necesaria, lógica. "Es muy distinto, en efecto, que unas cosas sucedan a consecuencia de otras que sucedan después de ellas". He aquí que los acontecimientos han de sucederse por razones de "causa - efecto" y no por simple temporalidad.

Sigue explicando: "... no ha de pasar de la desdicha a la dicha, sino al contrario, de la dicha a la desdicha; no por maldad, sino por un gran yerro". Esto es muy significativo, pero lo veremos en el siguiente apartado de "cambios de estado". 

Aristóteles rechaza el término "deus ex machina" (recordemos que se trata de un procedimiento según el cual, un personaje trágico es salvado al final de la tragedia por un dios, que no ha aparecido hasta entonces), sino que más bien Aristóteles prefiere que los hechos se sucedan unos a otros en lógica "el desenlace de la fábula debe resultar de la fábula misma"

Además debe contar con agnición, peripecia, cambio de estado (lo veremos posteriormente) y lances patéticos que es "una acción destructora y dolorosa, por ejemplo, las muertes en escena, las tormentas, las heridas y demás cosas semejantes"

Cambios de estado: de la dicha a la desgracia

"Toda tragedia tiene un nudo y un desenlace (...) el nudo llega desde el principio hasta aquella parte que precede inmediatamente al cambio hacia la dicha o hacia la desdicha, y el desenlace, desde el principio del cambio hasta el fin".

Entre el principio y el desenlace hay una gran diferencia, y es que se ha producido un "cambio de estado", los hechos no serán los mismo los del principio que los del final, sino que ha habido un proceso de cambio, siempre verosímil y necesario, recordemos, según el cual el personajes y/o personajes y hechos, han pasado de la dicha al infortunio, de un estado normal, a la desgracia.

"... no ha de pasar de la desdicha a la dicha, sino al contrario, de la dicha a la desdicha; no por maldad, sino por un gran yerro". Importantes y agudas son estas afirmaciones de Aristóteles. En primer lugar, un final "trágico", por lógica, implica un paso desde la dicha a la desgracia, pero además, debe producirse por un "gran yerro", y "no por maldad". Es decir, que un personaje malvado caiga en la desdicha, no es ninguna tragedia, sino que más bien es una tragedia que un personaje honrado (por ejemplo Edipo) caiga en la desgracia por error. He aquí la sustancia de lo trágico, la tragicidad, si se me permite el término. Hablando de los personajes, explica  que deben ser intermedios entre vicio y virtud, "que ni sobresale por su virtud ni cae en la desdicha por su bajeza y maldad, sino por algún yerro, siendo de los que gozaban de gran prestigio y felicidad, como Edipo y Tiestes, varones ilustres de tales estirpes". 

Este cambio se lleva a cabo a través de un elemento indispensable en toda tragedia: la peripecia. "Peripecia es el cambio de la acción en sentido contrario", es decir, aquel hecho que supone el cambio de los acontecimientos de la dicha al infortunio. Sigamos con el ejemplo del "Edipo rey" de Sófocles: Edipo vive en la dicha - es rey de Tebas, está felizmente casado - hasta que una peripecia le lleva a descubrir que es asesino de su padre y que, además, se ha casado con su madre. Aristóteles pone como ejemplo al mensajero que desvela a Edipo su desgracia: queriendo alegrar a Edipo con la noticia de que ha descubierto al asesino de Layo, una peripecia ("cambio de la acción en sentido contrario") lo que hace es apenarlo descubriéndole que es él el asesino de su padre.

Otro elemento es básico para el cambio de estado en la tragedia: la agnición. Dice Aristóteles "La agnición (...) un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio, de los destinados a la dicha o al odio. Y la agnición más perfecta es la acompañada de peripecia, como la del Edipo." La agnición es, por tanto, el hecho de que el personaje o los hechos, lleven a aprender algo que no se sabía, y que en el caso de la tragedia, el conocimiento de estas cosas lleva a la desgracia: Edipo descubre lo que no sabía, es asesino de su padre. Pero además, según Aristóteles, la más perfecta de las agniciones es la que se acompaña de peripecia.

Según Aristóteles, hay varias clases de agnición:

1. "... la menos artística y la más usada por la incompetencia, y es la que se produce por señales" y pone como ejemplo que la nodriza de Ulises le reconociera cuando iba disfrazado de mendigo, por una señal, una cicatriz que tenía Ulises.

2. "... las fabricadas por el poeta", serían aquellas en que algún personaje desvela el secreto o lo que no se sabía.

3. "La tercera se produce por el recuerdo, cuando uno, al ver algo, se da cuenta (...)"

4. "La cuarta es la que procede de un silogismo, como en las Coéforos: ha llegado alguien parecido a mí; pero nadie es parecido a mí sino Orestes, luego ha llegado éste" Es decir, esta agnición es la que se produce por un pensamiento lógico. Lo ejemplifica con la obra "Las Coéforos", en la que los hermanos se reconocen de esta manera lógica.

La catarsis  es también un importantísimo elemento que veremos más adelante.

¿Qué lenguaje debe utilizarse en la composición de una tragedia?

Dice Aristóteles: "... hay que hacer, por decirlo así, una mezcla (...) pues la palabra extraña, la metáfora, el adorno y las demás especies mencionadas evitarán la vulgaridad y bajeza, y el vocablo usual producirá la claridad" Es decir, si se utilizan demasiadas palabras cultas, metáforas, etc. se producirá un efecto de extrañeza e incomprensibilidad en el texto. Pero si se usan demasiadas palabras vulgares y populares, lo que obtendremos será un lenguaje vulgar. Aristóteles, aquél que dijera "En el término medio está la virtud", lo aplica también a la composición poética: debe ser un punto medio entre lo culto y lo vulgar, para obtener así un texto culto pero claro, comprensible.

El más importante de los mecanismos del lenguaje es, para él, la metáfora, pues es el más artístico "lo único que no se puede tomar de otro, y es indicio de talento; pues hacer buenas metáforas es percibir la semejanza". 

La catarsis

El otro gran "elemento" de la tragedia sobre el que Aristóteles pone hincapié es el de la catarsis. Si la mímesis estaba directamente relacionada con el acto de la creación literaria, la catarsis tiene que ver con el receptor del mensaje literario, es decir, el lector, o mejor al caso, el espectador. No es ni más ni menos que lo provoca en el espectador la recepción de la obra dramática.

En la "Poética", Aristóteles nos habla de las "peripecias" que son como "giros" en la consecución de los actos para llegar al desenlace de la obra. La catarsis, en el fondo, tiene que mucho que ver con las peripecias. La catarsis viene a ser la "purgación" de los males que también se lleva a cabo en el espectador. Es decir, en la últimas peripecias, cuando el desenlace se está ejecutando, o cuando ya lo está, el espectador protagoniza, "desde su asiento" como una "liberación" en sí mismo de los males. Cuando las fatalidades de una tragedia han sido finalmente vengadas, o cuando el personaje ha alcanzado su destino trágico, el espectador experimenta un cierto "alivio", como si, digamos, "respirara tranquilo" al fin cuando llega el desenlace y pone fin así a la tensión trágica que ha sufrido a lo largo de la representación.