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ARISTÓFANES

Los acarnienses     Los caballeros     Las nubes     Las avispas     La paz     Las aves     Las ranas     La asamblea de las mujeres     Pluto     Actitud de Aristófanes

Aristófanes es el comediógrafo crítico y ateo al que poco le importa que algunas de sus obras sean una desmitificación que raya en lo sacrílego o una dura crítica ora contra los sofistas, ora contra el poder y  la guerra, por lo que llegó a ser el punto de mira de la indignación de algunas de las personalidades más importantes de su época. Poco se sabe de él, debió nacer en 445 a.C. y morir poco después de 387 a.C. Fue contemporáneo de las tragedias de Sófocles y Eurípides                                      


Los acarnienses   (Αχαρνής)

Diceópolis, como tantos otros campesinos, se ha refugiado en Atenas, huyendo de la larga guerra del Peloponeso. Harto de la incompetencia de los políticos y de lo que la guerra le supone, Diceópolis pacta con Esparta, la potencia enemiga, una tregua de treinta años que sólo le incluye a él. Pero los acarnienses, habitantes de Acarnes, donde se ha refugiado Diceópolis, envidiosos de su tregua, atacan al refugiado. Diceópolis decide acudir a Atenas para pedir justicia a los atenienses, los cuales tienen fama de apoyar siempre al más pobre y miserable. Una vez en Atenas, se encuentra con Eurípides que le regala las ropas de los héroes más pobres de sus tragedias y es así como, entre vestimenta y oratoria, convence a los atenienses para que le apoyen. Diceópolis consigue vivir en paz y prosperidad mientras el resto de Grecia sufre las consecuencias de la guerra.

Como antagonista de Diceópolis aparece Lámaco, un soldado fanfarrón al que la guerra dejará muy mal parado, mientras que Diceópolis gozará de las riquezas y de la paz. Diceópolis vendría a significar en griego "el que hace justicia a la ciudad". Cabría mencionar la visita que hace Diceópolis al dramaturgo Eurípides para pedirle prendas andrajosas. Ante todo, la obra es una demanda  de Aristófanes contra la guerra con Esparta que tanto daño está haciendo a Grecia. El dramaturgo entiende que esta petición de paz puede ser entendida como antipatriótica, pero en la obra Diceópolis representa su propia palabra y consigue imponerla gracias a su absurda pero fascinante acción que esconde una seria crítica y un mensaje pacifista.

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Los caballeros   (Ιππής)

 Demos tiene dos servidores a los cuales tiraniza y maltrata Plaflagonio, otro de sus esclavos, el cual, con artimañas y engaños, ha conseguido dominar la voluntad de su señor el cual hace todo lo que le pide. Los dos maltratados esclavos convencen a un salchichero, aún peor que Plaflagonio, para que luche contra él por el favor y voluntad del señor, Demos. En la lucha dialéctica por dominar al señor, el salchichero demuestra con su incultura y su inmoralidad, que es el adecuado mientras un grupo de jóvenes aristócratas y caballeros le aplauden.

Esta comedia es de una dura crítica política y social. En primer lugar, Aristófanes pone en escena al pueblo: Demos significa pueblo, así que el señor dominado es el símbolo del pueblo mismo. Por otra parte, los dos esclavos de Demos salen a escena con las máscaras de los generales Demóstenes y Nicias, pero hay más, Plaflagonio es Cleón, el tirano de la democracia griega. Las alusiones son claras, y Aristófanes se esfuerza en demostrar los negocios sucios, la inmoralidad y la falsedad de quienes dominan a Demos. Aristófanes encuentra el bien del pueblo en un salchichero que le libra de Plaflagonio y que  devuelve esplendor y juventud a Demos. El coro de los caballeros, que da pie al título de la comedia, son jóvenes hijos de la aristocracia que guardan en sí los ideales de unos tiempos mejores anteriores a Plaflagonio, de unos tiempos de democracia verdadera. Este coro representa las ideas de Aristófanes, su propia ideología.

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Las nubes   (Νεφέλαι)

Estrepsíades, un campesino casado con una mujer de buena familia, está muy preocupado por las deudas que ha contraído a causa de la afición de su hijo, Fidípides, a las carreras de caballos. Estrepsíades sabe que Sócrates, vecino suyo, es capaz de argumentar cualquier cosa, y así Estrepsíades trata de aprender la técnica de Sócrates. Pero es incapaz, así que decide mandar a su hijo a la nueva escuela y cuando Fidípides sale de la ella ha aprendido a ser capaz de rebatir y demostrar cualquier cosa, hasta lo más injustificable. Llega a apalear a su padre, encontrando después argumentos para justificar el hecho. Así que Estrepsíades comprende que la razón está de parte de la vieja educación, y enfurecido, quema la casa de Sócrates, a quien maldice. El coro está formado por mujeres vestidas de nubes.

El tema de la educación era bastante discutido en toda Grecia, pero Aristófanes, con su deformación grotesca de la realidad, "hará de las suyas". Esta vez le toca a Sócrates a quien Aristófanes deforma hasta el punto de convertirlo en un sofista, a él y a toda su escuela (¡precisamente a Sócrates, que tanto combatió el sofismo!). La comedia tiene aspectos increíbles en lo que se refiere a la disputa de argumentos, una auténtica parodia de los argumentos y método de Sócrates, sólo que Aristófanes se empeña - consecuente con su conversión de Sócrates en un sofista - en que siempre gane el argumento injusto. Finalmente, Aristófanes hace vencer el viejo sistema de educación y la fe en los dioses (en la comedia presenta a Sócrates como una ateo). Es muy curiosa esta actitud de Aristófanes para con Sócrates, sobre todo teniendo en cuenta que años más tarde Platón nos presentará al comediógrafo conversando amigablemente con Sócrates en su "Banquete".

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Las avispas   (Σφήκες)

Plantea un conflicto entre padres e hijos. El padre se ha lanzado a la magistratura para obtener dinero, y es el hijo quien llevará al padre por el buen camino.

La paz   (Ειρήνη)

Triego, un campesino cansado de la larga guerra, cría un escarabajo gigante para que una vez que sea grande, pueda volar con él hacia la morada de los dioses y pedirles la paz. Pero los dioses se han cansado de las guerras de los hombres y se han ido del Olimpo, donde sólo ha quedado Pólemos (la Guerra) que ha encerrado a Irene (La Paz). Pólemos pretende destruir todas las ciudades griegas, así que Triego, junto con Hermes (Mercurio) intentan liberar a Irene de la caverna donde ha sido encerrada, y también intentan liberar a Opora (abundancia) y Teoría (El Placer de la Fiesta). En la liberación contribuyen además campesinos del ática que conforman el coro de la comedia.

Aristófanes retoma el tema del pacifismo, en una comedia plagada de contradicciones y antítesis como es el realismo de los personajes humanos que, a su vez, realizan acciones tan disparatadas como alimentar un escarabajo gigante para volar hasta el Olimpo, o los personajes abstractos y dioses. El vuelo del escarabajo tiene connotaciones paródicas, ya que no es ni más ni menos que la parodia del "Belerofonte" de Eurípides donde el protagonista viajaba montado en un caballo alado hasta la morada de los dioses. Finalmente, destacar el carácter bucólico del final de la obra donde se elogia la vida campesina.

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Las aves (Όρνιθες)

Pistetero y Evélpides, ciudadanos de Atenas, cansados ya de la ciudad, deciden irse a la ciudad de los pájaros y fundar una ciudad en el aire. Las aves, coro de la comedia, en un principio son hostiles a la ciudad, pero el retórico y hábil Pistetero las convence y así se funda la ciudad de "Nefelocoquigia" (morada de las nubes y de los cuclillos). Pronto comienzan a llegar multitud de personajes "poco honrados" a los que Pistetero consigue echar de la nueva ciudad. Luego llegan para pedir la ciudadanía dioses del Olimpo que quedarán bajo el mandato del hábil ateniense Pistetero.

Esta vez el tema escogido por Aristófanes es de pura fantasía. La comedia es la historia de un hombre cansado de los mortales que trata de fundar una ciudad a medio camino entre el hombre y los dioses, una completa utopía plagada de irrealidad.

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Lisístrata (Λυσιστράτη)

Lisístrata está convencida de que los hombres de Atenas son incapaces de acabar con la guerra que mantienen con Esparta, y es por ello que decide reunir a las mujeres de toda Grecia. Propone un plan que no puede fallar: no mantendrán relaciones sexuales con los hombres hasta que éstos no acaben con la guerra y llegue al fin la paz. En un principio las mujeres griegas no parecen aceptar el plan de Lisístrata, hasta que una espartana se une al plan y muestra que es posible su realización. Por otra parte, las mujeres viejas de Atenas se han hecho con el poder en la Acrópolis donde están los tesoros públicos, y han cortado el suministro económico a la guerra. La treta planeada por Lisístrata se pone en marcha y se siguen manifestaciones, alborotos... Hasta que un oráculo dice que las mujeres alcanzarán la victoria. Los hombres no pueden aguantar más, y firman la paz con los espartanos, un tanto precipitada, pero paz al fin y al cabo, y es más, la firman ante la misma Lisístrata.

El pacifismo y Aristófanes es un pozo de sorpresas. Es ésta quizá la obra más "moderna" y admirada de cuantas escribió Aristófanes, y ello se debe a muchos factores, quizá el más evidente es que esta vez el elemento "maravilloso", los dioses o cualquier otra inverosimilitud de sus comedias, está totalmente ausente en Lisístrata que es una comedia de tema lógico, perfectamente verosímil, y de una comicidad increíble. Los episodios cómicos son irrepetibles, sobre todo aquél en el que Mírrina intenta eludir los deseos de su esposo Cinesias. El lenguaje obsceno y la comicidad se entremezclan, un lenguaje fresco, vivo, siempre cómico. Finalmente los hombres firmarán la paz, por "necesidad" y un tanto precipitadamente, pero precisamente esta precipitación hará que a la hora de acordar la paz, se olviden en los documentos rencores pasados entre Atenas y Esparta. El coro final canta bellísimamente al espíritu de convivencia, un coro formado por hombres de Atenas y Esparta, por fin hermanados de nuevo gracias al "poder pacificador" de las "armas de mujer".

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Las ranas (Βάτραχοι)

Eurípides había muerto en el año 406 a.C. Así que Aristófanes se pone "manos a la obra" para escribir esta comedia que tiene al difunto Eurípides como protagonista. El dios Dionisos baja al Hades a rescatar al dramaturgo, pero una vez en el otro mundo, Dionisos descubre que Eurípides ha conseguido el trono, habiéndoselo rebatado a Esquilo. La comedia se centra en la disputa e ida y venida de reproches literarios (con partes de sus respectivas tragedias incluidas en los diálogos), y no literarios, de los dos autores, Eurípides y Esquilo. La razón queda de lado de Esquilo, mientras que Eurípides queda en un peor lugar.

En esta comedia, Aristófanes nos muestra un Eurípides exagerado y burlón que, lógicamente por estas razones, pierde la batalla dialéctica contra Esquilo, que queda consagrado. Y es que Aristófanes veía en Eurípides una degeneración de la tragedia, nunca gustó del tono grandilocuente y exagerado del trágico. Además, mientras Aristófanes escribía esta comedia, falleció el trágico Sófocles, a quien le dedica una respetuosísima alusión en una parte de la obra.

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Las asambleístas (Έκκλησιάζουσι)

También conocida como "La asamblea de las mujeres".

Los hombres han llevado a cabo un pésimo gobierno, y es por esto que Praxágora convence a las mujeres de que se hagan cargo ellas de la administración. Habla de una cierta "repartición igualitaria de las riquezas",que incluso llegará a las relaciones amorosas, tema que más tarde retomará con Pluto, y que aparecerá, en cierto modo, en la República de Platón.

Pluto

Su trama plantea el problema de la distribución desigual de las riquezas en este mundo (Pluto es el dios de la riqueza). Pluto había sido cegado por Zeus, hasta que un ciudadano pobre, pero de gran bondad, Crémilo, le devuelve la vista. Como resultado de "devolver la vista a la riqueza" los buenos hombres son recompensados con riquezas y los malos con pobreza y penas. Sin duda, una gran alegoría.

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Actitud de Aristófanes

Aristófanes, que había vivido en aquellos momentos de la historia de Grecia en que la guerra con Esparta persistía y los políticos atenienses no eran de lo más acertado, criticó la situación política de su polis con la burla, la sátira, la parodia, el absurdo... la risa. Pero no sólo se limitó a atacar con su comedia la política y a los políticos, sino que también las nuevas ideas educativas, a filósofos como Sócrates, etc. Pero no sólo se conformó con política, didáctica y filosofía, los autores literarios también fueron su objetivo, sobre todo Eurípides a quien no admiraba demasiado, véase "Las Ranas". Atacó aquello del espíritu humano que no le gustaba, y defendió, también con risas, aquello en lo que creía. En su técnica cabría destacar "lo absurdo", su facilidad para llegar a un absurdo disparatado que es crítica sagaz, sátira, y al mismo tiempo un episodio cómico de indudable maestría técnica. En todas las obras de Aristófanes, los personajes son contemporáneos, simples ciudadanos que se paseaban por las calles de Atenas, y que Aristófanes subió a un escenario, para parodiarlos la mayor de las veces

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