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Eurípides
Alcestis - Medea -
Hipólito - Hécuba -
Las troyanas - Electra -
Orestes - Ifigenia en Táuride
- Ifigenia en Áulide - Las
bacantes - Otras obras

Eurípides debió
haber nacido entre los años
484 - 480 en Salamina. Fue hijo de un comerciante acomodado y de una mujer
noble, aunque muchos comediógrafos, al burlarse de él, pregonaran que su madre
fue verdulera. Poco se sabe de él, pasó la mayor parte de su vida escribiendo
teatro, lejos de todo cargo político. Fue contemporáneo de Sófocles, y muy
niño como para conocer a Esquilo. Murió en 406 a.C. en la corte de Arquelao en
Pela de Macedonia. Sófocles honró su muerte dirigiendo vestido de luto los
coros de Atenas. En su tumba pueden leerse estos versos: "Tumba de
Eurípides es Grecia entera; sus huesos guarda la tierra de Macedonia, en la
cual recibió el fin de su vida. Su patria fue Atenas, Hélade de Hélade.
Después de que mucho a las Musas sirvió, de muchos también la alabanza
disfruta"
Eurípides
debió escribir cerca de 75 tragedias, de algunas de ellas tenemos noticia de sus
títulos e incluso de algunos fragmentos, pero el hecho es que sólo se han
conservado 18 de las que podemos clamar la autoría por parte de Eurípides.
Alcestis (Άλκηστις)
Apolo había dicho a Admeto que en el momento en que fuera a morir, podría
impedirlo si otra persona se ofrecía a morir por él, es su esposa Alcestis
esta persona. Cuando Admeto va a morir, Alcestis, triste pero dispuesta al
sacrificio, se despide la sus hijos y de la vida, y muere. Admeto va entonces al
Palacio de Heracles (Hércules) y le cuenta lo sucedido. Heracles comprende todo
y viaja hasta el infierno para enfrentarse a Tánatos (Thánatos, la Muerte) y
consigue que Alcestis sea devuelta a la vida, y a su marido, Admeto.
En esta obra debería destacarse el contraste existente entre Ademto, el rey de
Tesalia, y su esposa Alcestis ya que, ella, entre heroicidad y razocinio se
opone al marido siempre dubitativo como bien demuestra en las conversaciones con
su padre que llega a decirle que buen remedio ha hallado para no morir si
convence a la mujer para que lo haga por él. Pero de pronto aparece Heracles (Hércules)
para solucionar el problema y rescatar a Alcestis después de debatir con la
Muerte (Thánatos).
Medea (Μήδεια)
Jasón, esposo de Medea y padre de sus hijos, va a repudiarla y a casarse con la
hija de Creonte, rey de Corinto. Medea, enfurecida, colérica y clamado
venganza más tarde, clama ruegos y amenazas al insensible Jasón. Una vez que
se da cuenta Medea de que nada puede hacer, planea y ejecuta su venganza a pesar
de que Jasón ha tratado de convencerla diciéndole que lo hace por su propio
bien, ya que se encuentran en tierra extraña y casarse con la hija del rey es
la mejor solución pues aportará grandeza a los hijos que tienen ambos: Medea y
Jasón. Pero Medea se venga, simula haber sido convencida por Jasón y envía a
sus hijos con ricos regalos para la novia al palacio de Creonte. Pero esos
regalos tienen un conjuro: quien los vista o toque morirá, y así sucede:
mueren Creonte y su hija. Pero Medea va más allá y para engrandecer la
desgracia de Jasón, mata a los hijos de éste, que son los suyos propios.
Es, seguramente, la obra maestra de Eurípides. Medea es la mujer enfurecida por
el repudio del marido que trama un crimen para vengarse. Jasón, por su parte,
es la figura del hombre insensible, aberrante y oportunista que, ante las
recriminaciones justificadas de Medea, sólo sabe engañarla con demagogia. Es,
por otra parte, la primera obra en la que una figura femenina alcanza tal
grandiosidad y magnanimidad, sin embargo, la obra no gustó, y se tuvo que
conformar con el tercer premio del certamen al que fue presentada.
Hipólito (Ιππόλυτος)
Hipólito es un joven que repudia el amor, vive dedicado a la caza, sin embargo,
suscita una gran pasión en su madrastra, Fedra. Hipólito, gracias a que lo
dice una criada, se entera del amor de su madrastra hacia él y se muestra
insultante con ella. Fedra, rechazada, se ahorca, pero antes de morir escribirá
que Hipólito ha deshonrado a su padre, Teseo, manteniendo relaciones con ella.
Teseo, enfurecido, no cree las explicaciones de su hijo y lo echa de casa,
entonces Hipólito cae bajo las ruedas del carro que lo llevaba y queda
gravemente herido. Aparece la diosa Artemis (Diana) quien cuenta a Teseo la
verdad. Llevan a Hipólito a su hogar y muere a brazos de su padre, pues hallábase
profundamente herido.
Esta obra presenta el problema de la exacerbada pasión humana, que consigue
magnificarse con la oposición Hipólito / Fedra: uno es casto y seguidor de
Diana, la otra es fervorosa y libidinosa. También es el contraste entre el
deber y el placer en que de nuevo se oponen Fedra (placer) e Hipólito (apelando
a la virtud y al honor de su padre). Es el cuadro de una mujer que se venga de
un amor que no le corresponde, aunque el público ateniense mejor lo viera como
la pugna entre Artemis y Afrodita.
Hécuba ( Εκάβη)
Vencida Troya, los troyanos son prisioneros de los griegos, incluida Hécuba, la
viuda del rey Príamo de Troya. Hécuba conoce la noticia de su hija va a ser
sacrificada en el túmulo de Aquileo y además, le traen el cadáver de su hijo,
aún niño, que ha sido asesinado. Intenta hablar con Odiseo (Ulises) y con
Agamenón, pero nada consigue. Finalmente se le vaticina su futuro: que morirá
convertida en la perra de Agamenón y de su hija Cassandra y que ambos morirán
a manos de Clitemnestra.
Aquí Eurípides se conmociona con la situación de los vencidos en la guerra de
troya, y a la vez critica la mano cruel de los vencedores. Es una tragedia
sanguinaria en la que destacan las interveciones de Odiseo (Ulises) y Agamenón
y los lamentos de Hécuba. Todas las desgracias futuras aumentan el infortunio
de la anciana viuda de Príamo que, a pesar de tramar venganza por la muerte del
hijo a manos de Polidoro, nada consigue. Todo esto es una historia plenamente
humana, no aparecen los dioses.
Las
Troyanas (Τρωιάδες)
Continúa
Eurípides con la anciana Hécuba como protagonista. Esta vez se trata del
triste tema de las mujeres troyanas que, una vez perdida la guerra, se ven como
esclavas en manos de los griegos. Destaca un paramento de Helena justificándose
cuando se reencuentra con su marido Menelao, y otro episodio en que se nos
muestra un Odiseo (Ulises) cruel, que manda matar al hijo de Héctor y a
Andrómaca.
No
cabe duda de que la finalidad de esta tragedia es mostrar la crueldad de los
vencedores en la Guerra de Troya (los griegos) y la triste suerte - la
esclavitud - de los vencidos.
Electra (Ηλέκτρα)
Después que Clitemnestra asesine a su marido Agamenón, entrega a su hija
Electra a un campesino para evitar que tenga descendencia noble que quiera
vengar el crimen. Electra pues vive en en el campo, pero no mantiene relaciones
con su esposo, un hombre honrado. Orestes (hermano de Electra) llega a la casa
de Electra acompañado por su hermano Pílades y cuando al fin los hermanos se
reconocen, planean la venganza sobre la madre y el nuevo marido de ésta: Egisto.
Orestes siente remordimientos, pero su crimen es expiado.
Eurípides trata de dar lógica a un tema ya desarrollado por Esquilo y por Sófocles.
Este intento de hacer lógica la tragedia se lleva a cabo mediante la no aparición
de los dioses. Electra mata ella misma a su madre, Clitemnestra, en un episodio de
gran fuerza y dramatismo. Pero más tarde, Orestes y Electra se dan cuenta de la
magnitud de su crimen y pesa sobre ellos el sentimiento de culpa, aunque no
llegan a arrepentirse. Se nos anuncia al final la expiación del crimen. Esta
es una tragedia de dolor y sufrimiento y de importante conflicto moral: es justo
que Clitemnestra expíe su crimen con la muerte, pero aún así, eso no explica
el matricidio.
Orestes (Ορεστης)
Después de matar a su madre Clitemnestra, Orestes es víctima de la persecución
de las erinias que persiguen a los criminales. La locura le acecha y su hermana
Electra le ayuda. En Argos el ágora se ha reunido para juzgar a los dos
hermanos cuando llega Menelao (hermano de Agamenón) y su esposa Helena de
Troya, también llega el padre de Clitemnestra y de Helena: Tindáreo que
pretende se castigue a los asesinos de su hija. El ágora ha decidido condenar a
muerte a los hermano por el asesinato de la madre, pero entonces, Pílades, el
gran amigo de Orestes, consigue desviar el tema para que se juzgue a Helena, la
culpable de la guerra de Troya y, en consecuencia, de todas las calamidades
posteriores. Orestes y Pílades asaltan el palacio de Menelao y de Helena y
secuestran a su hija Hermíone, Helena logra escapar de la persecución. Más
tarde, Apolo explica que Helena ha sido salvada y colocada entre las divinidades
y explica que Menelao ha de interceder ante el ágora para que su sobrino
Orestes no sea condenado, y que después de ir a Atenas a purificarse, ha de
casarse con su prima Hermíone (la hija de Helena y Menelao), y que Electra se
case con Pílades.
Sin duda alguna, la acción de esta tragedia es consecución de la anterior. en
un primer momento se nos presenta a Orestes castigado por su propia conciencia
pues sabe que ha cometido un crimen terrible al asesinar a su madre. Se nos
muestra la culpabilidad y el remordimiento de la conciencia de forma magistral.
Cuando llega la noticia de que los ciudadanos han condenado a Orestes y a
Electra y parece que ya nada se puede hacer, aparece Pílades que, casi como un
"deus ex machina" propone la idea de juzgar a Helena, desviando el
tema sabiamente, y entonces desaparece la idea en Orestes de la culpabilidad y
torna a una febril venganza sobre Helena. Cuando pretenden matar a Helena,
aparece el deus ex machina Apolo para salvar la situación de forma pacífica, e
incluso propone una explicación muy moderna de la guerra de Troya: fue una
solución demográfica para un pueblo que ya era muy numeroso.
Ifigenia en Táuride (Ιφιγένεια
ηεν Ταυρίδι)
Después de ser salvada por Ártemis (Diana) justo en el momento en que su
padre, Agamenón, iba a sacrificarla, Ifigenia es sacerdotisa del templo de Ártemis
en Táuride, lugar en el que la misma diosa la ha colocado. En las inmediaciones
del palacio reina el bárbaro Toante que obliga a Ifigenia a inmolar a todo el
griego que se acercara al lugar. Orestes, hermano de Ifigenia, llega entonces a
la Táuride ya que un oráculo le ha dicho que la única manera de salvarse de
las erinias es devolviendo la estatua de Ártemis a la Ática. La estatua se
encuentra en el templo donde es sacerdotisa Ifigenia. El rey de Táuride al ver
a Orestes ( que llega acompañado por su inseparable Pílades) obliga a Ifigenia
a inmolarle. Los dos hermanos aún no se han reconocido como tal y en un momento
dado, Orestes narra a Ifigenia todas las desgracias acaecidas en la familia.
Cuando al fin los dos hermanos se han reconocido, huyen de Táuride camino a
Argos con la estatua de Ártemis, y esta misma diosa será la que les proteja en
su huida.
Aunque resulte un poco extraño, esta obra no plantea ningún conflicto moral o
psicológico serio, en realidad es sólo una tragedia de acción y peripecias
en la que gracias al ingenio y audacia de los tres (Ifigenia, Orestes y Pílades)
logran escapar del rey de la Táuride.
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Ifigenia
es el tema perteneciente del ciclo de Micenas - Argos al que Eurípides ha dedicado tantas tragedias. A Ifigenia, la hija
de Clitemnestra y de Agamenón que debiera ser sacrificada para que la guerra de
Troya pudiera llevarse a cabo, Eurípides dedica dos tragedias: "Ifigenia
en Táuride" e "Ifigenia en Áulide".
Jarrón
representativo del mito sobre Ifigenia. |
Ifigenia en Áulide (Ιφιγένεια
η εν Αυλίδι)
Las tropas griegas, comandadas por Agamenón, han quedado inmovilizadas en la
costa de la Áulide cuando pretendían llegar a Troya. El adivino Calcante
explica que tal inmovilidad se debe a que Agamenón había prometido un
sacrificio a la diosa Ártemis (Diana) y las naves no podrán continuar su
camino hasta que Agamenón sacrifique a su hija Ifigenia. En un primer momento
Agamenón se niega, pero más tarde y después de la intervención de Menelao
(el más interesado en que se lleve a cabo la campaña de Troya) que le
convence, Agamenón hace llamar a su hija. Ifigenia llega acompañada de su
madre Clitemnestra y de su hermano Orestes, aún niño. Ambas, la madre y la
hija, llegan convencidas de que se va a anunciar el compromiso entre Ifigenia y
Aquileo (Aquiles). Cuando se descubren las verdaderas intenciones de Agamenón,
se produce un conflicto. Ifigenia en un primer momento se niega, pero cuando es
consciente de lo inevitable de su muerte, se presta al sacrificio en un alarde
de patriotismo para ayudar a su pueblo. Cuando Agamenón va a clavar su cuchillo
sobre Ifigenia, la diosa Ártemis se la lleva y en su lugar coloca una cierva.
Esta tragedia, capítulo anterior a la de "Ifigenia en Táuride" es
una de las mejores obras de Eurípides. Ifigenia muestra un patriotismo
admirable cuando decide que sólo su muerte podrá llevar la gloria a los
griegos, y se presta a ser sacrificada. Pero la figura más interesante es la de
Clitemnestra. Eurípides que, durante toda su vida se había esforzado por dar
una imagen de Clitemnestra sanguinaria, vil, mezquina, malvada y maquiavélica,
la hace aparecer ahora como una madre lógicamente en contra del sacrificio de
su hija, una madre preocupada y humana. También se esfuerza Eurípides por
mostrar a un Menelao mezquino al que poco le importa la muerte de su sobrina si
se lleva a cabo la campaña de Troya (recordemos que Menelao es el marido de
Helena que, fugada con Paris a Troya, desencadena la guerra). De fondo, resuena
la grandiosidad del héroe, de Aquileo (Aquiles.)
Las bacantes (Βάκχαι)
En Tebas, donde reina Penteo, se ha impuesto el culto a Dionisos. El rey está
preocupado porque las mujeres (entre ellas Ágave, su propia madre) se han
entregado al culto y al éxtasis orgiástico de las fiestas, y decide que ha de
poner solución. Como no puede luchar contra el dios Dionisos, decide
disfrazarse para espiar a las mujeres. Cuando estas se dan cuenta y lo
descubren, comienzan a desgarrar sus miembros y literalmente lo descuartizan. La
madre de Penteo, Ágave, participa del horrible crimen, pero no se da cuenta de
que es su hijo, aunque él sí. Cuando Ágave es consciente se lamenta de lo
sucedido, Dionisos aparece para arreglarlo todo, pero el final de esta tragedia
no se ha conservado.
Ésta es una tragedia intrigante en la que Eurípides muestra la locura de una
época de creencias misteriosas y esotéricas. Pero es más que eso, es la
contraposición entre Penteo - la razón, el orden, la política - contra la
histeria masiva que impone Dionisos - el caos -.
Otras obras de Eurípides:
Las fenicias (γοινίσσαι)
: sobre la leyenda tebana que narra los inicios de las discordias entre Etéocles
y Polinices (hijos de Edipo).
Los heraclidas (Ηρακλειδαι)
Las suplicantes (
Ικέτιδες)
Helena (Ελένη):
donde existen notas que hacen pensar en la comedia
Ión (Ίων):
donde aparece un
mito poco conocido, tal vez inventado por el autor.
Reso (
Ρησος):
pone
en escena un episodio de la Ilíada, pero no se tiene seguridad de que esta
tragedia fuera escrita por Eurípides, tal vez sea de un imitador suyo tardío. |
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