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La prensa, tanto americana como europea, hablando de Edison, ha evocado los hechos más salientes y las anécdotas más reveladoras del glorioso inventor. Entre los trabajos publicados, los hay muy curiosos e instructivos.
Los biógrafos y los articulistas glosan su célebre frase: "el genio consiste en un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de preparación". Como complemento a esta gráfica frase, Edison ha añadido que para triunfar en cualquier empresa, se deben reunir tres cosas: esfuerzo, tenacidad y buen sentido. Un buen sentido activo, no pasivo. Un buen sentido que esté atento a todas las posibilidades y se aproveche de todas las circunstancias.
Ninguno de los descubrimientos ha sido fruto de la casualidad. Muchas veces ha perdido el tiempo y el dinero en investigaciones que descubrimientos posteriores han hecho inútiles, pero en la vida humana ningún esfuerzo consciente es infecundo y, aún después de los fracasos más lamentables ha hallado al fin la gloria y la riqueza.
A su genio peculiar, es cierto, ha debido, con frecuencia, el realizar ideas y teorías ajenas; pero sus inventos originales han sido de verdadero genio constructor, salidos de sus manos en forma práctica.
Hemos hablado de fracasos y es posible que la palabra sea injusta. Ninguna de sus investigaciones ha resultado fallida, porque aun en los casos menos favorables su esfuerzo, como él mismo ha dicho, ha servido para demostrar que aquella cosa no era posible, y eso sólo ya constituye un resultado concreto.
En las ciencias aplicadas, en las que Edison impera con autoridad soberana, cuando se demuestra la imposibilidad de una solución, se abre la posibilidad de otras soluciones insospechadas.
Thomas Alva Edison nació en Milán (Ohio) el día 11 de febrero de 1847. Acaba de cumplir los 82 años y todas las personas que le han visitado recientemente, dicen que conserva toda la vivacidad y toda la energía de la juventud. Edison es un optimista incorregible que cree en la eficacia fecunda del trabajo y del estudio. Por sus manos han pasado millones y más millones. No ha retenido más que los necesarios para continuar sus investigaciones e inventos.
El ejemplo que ofrece Edison a la consideración del mundo, es el de su constancia invencible y un fervor insuperables. Preguntado una vez por un Pastor cual era el remedio que él se imaginaba contra la tentación, contestó que no tenía tiempo para ser tentado. Ofreció a la juventud, como remedio contra todo género de tentaciones, el ejemplo de su vida que ha sido siempre trabajo, aspiración y empeño continuado.
Este articulo fue publicado en un periódico mensual de propaganda, en Madrid, abril de 1929.
Anexo sobre su vida:
Thomas Alva Edison empezó vendiendo periódicos en los trenes; en un vagón imprimió un semanario y montó todo un laboratorio para experimentos. Salvó la vida del hijo de un jefe de estación, lo que le permitió ser admitido como alumno en una oficina telegráfica. En breve, sus descubrimientos sobre la transmisión eléctrica revolucionaron la telegrafía. Inventó la lámpara de filamento de carbón, la primera práctica de su género. Perfeccionó el micrófono y el gramófono. Fue prácticamente el primero en producir corriente eléctrica mediante una dínamo movida por una máquina de vapor. Introdujo el uso de la corriente alterna trifásica y construyó múltiples aparatos esenciales para la distribución eléctrica. A su muerte, en 1931, dejó 1.097 inventos patentados; sin algunos de ellos, no habrían sido posibles el radar y la televisión.
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