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"Aquí el amor y la honestidad se dan las manos y se pasean juntos; la cortesía no deja que se le llegue la arrogancia, y la braveza no consiente que se le acerque la cobardía: todos sus moradores son agradables, son corteses, son liberales y son enamorados, por que son discretos: la ciudad es la mayor de Europa y la de mayores tratos; en ella se descargan las riquezas de Oriente, y desde ella se reparten por el universo: su puerto es capaz, no solo de naves que se puedan reducir a número, sino de selvas movibles de árboles que los de las naves forman; la hermosura de las mujeres admira y enamora, la bizarría de los hombres pasma, como ellos dicen: finalmente, esta es la tierra que da al cielo santo y copiosísimo tributo a ¡Tierra, tierra! aunque mejor diría: ¡Cielo, cielo! porque sin duda estamos en el paraje de la famosa Lisboa"
Miguel de Cervantes Saavedra.
LISBOA, APROXIMACIÓN A SU HISTORIA.
La antigua Lisboa oculta su verdadera edad tras el velo de la leyenda. Los fenicios, encantados por sus hermosas siete colinas y por su puerto seguro, la llamaron "Alis Ubbo", que significa delicioso puertecito. Existe desde el año 5.000 a.C. Sus primeros colonos se asentaron en la colina que hoy alberga al Castillo de San Jorge, monumento más antiguo de la ciudad. Los romanos la dominaron en el 205 a.C. y la llamaron Felicitas Julia y, poco después, Olissapona. Tras caer el imperio, Lisboa fue arrasada por los bárbaros del norte hasta la llegada de los visigodos en el siglo VI. Los conquistadores moros la ocuparon durante 300 años desde finales del siglo VII. Se convirtió en un importante centro comercial. Los moros dejaron su cuño sobretodo en la arquitectura, en Sintra se pueden visitar las ruinas de un inmenso castillo con grandes bloques de piedra y vertiginosos parapetos. En 1147, Don Afonso Henriques reconquistó la ciudad para el cristianismo y mandó construir la catedral (Sé) en las ruinas de la mezquita en acción de gracias por la victoria.
En el siglo XVI los navegantes portugueses llegaron a ser los mejores del mundo. Fueron los primeros intermediarios comerciales entre Europa y África, Asia y América: oros, diamantes, marfil, especias, sedas, rubíes, perlas, ... La edad de oro llegó a su cenit durante el reinado de Manuel I con el viaje de Vasco da Gama a la India, en 1498, y el descubrimiento de Brasil, en 1500. Manuel I fue el rey más rico de la época e influyó mucho en la arquitectura gótica portuguesa, cuyo estilo tomó su nombre "Manuelino".
España invadió Portugal en 1580 y los reyes españoles lo gobernaron durante 60 años. El 1 de diciembre de 1640 João de Bragança concluyó con éxito la guerra de independencia de España. Recobró su antigua fortuna al descubrir oro en Brasil. Cuando Lisboa gozaba de riqueza y prosperidad, en una apacible mañana de noviembre de 1755 sufrió uno de los más grandes terremotos de todos los tiempos. Dos tercios de la ciudad fueron destruidos por un gran temblor que llegó por el norte hasta Escocia y causó daños incluso en el norte de África. El Marqués de Pombal restableció el orden y comenzó a diseñar la ciudad ("Enterrad a los muertos y alimentad a los vivos"). La invasión de Napoleón en 1807 y la pérdida de Brasil en 1825 dejaron al país pobre y dividido. En 1910 una revolución republicana acabó con la monarquía. La economía se fue deteriorando hasta que en 1926 un golpe de Estado llevó a una larga dictadura. Antonio Salazar se mantuvo en el poder desde 1928 a 1968. En 1974 la revolución de los claveles acabó con la dictadura y en 1976 se restablece la democracia. Desde entonces sus primeros ministros han sido: Mário Soares (1976-1978 y 1983-1985), Aníbal Cavaco Silva (1985-1995) y António Guterres (desde 1995).
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Castelo de São Jorge (Alfama): El rey Afonso Henriques lo convirtió en residencia real tras la conquista de Lisboa en 1147. Manuel I edificó en 1511 un lujoso palacio en lo que ahora es la Praça do Comércio. El castillo se usó como prisión, depósito de armas y teatro. Tras el terremoto de 1755, las murallas quedaron en ruinas. Salazar comenzó su renovación en 1938. Reconstruyó las murallas medievales y añadió jardines y aves de caza. La construcción tiene diez torres unidas por una gruesa muralla. Se puede pasear por las torres y murallas, que engloban al barrio de Santa Cruz, y disfrutar de las vistas espléndidas de Lisboa y el Tajo.

Elevador de Santa Justa (Baixa): Fue construido a primeros de siglo XX por el arquitecto francés Raoul Mesnier du Ponsard, aprendiz de Alexandre Gustave Eiffel. Es un ascensor de hierro forjado, adornado con filigranas, que unía la Baixa con el Barrio Alto. Las dos cabinas de madera suben y bajan y pueden transportar a 25 personas cada una. A la terraza se accede por unas estrechas escaleras de caracol y desde allí se puede disfrutas de las espléndidas vistas del Rossio, la Baixa, el castillo, el río... Si desea tomar algo en la cafetería le advertimos que resulta cara.
Estación de Rossio (Baixa): Se encuentra en la Praça Dom João da Câmara contigua a la Plazça do Rossio. Es un curioso edificio neomanuelino del siglo XIX con dos arcos de herradura árabes. Fue diseñada por José Luis Monteiro. Su interior se encuentra decorado primorosos azulejos que merece la pena detenerse a contemplar.
Mosteiro dos Jerónimos (Belém): Manuel I lo mandó construir en 1501, tras el regreso de Vasco da Gama de su histórico viaje. Se levantó gracias al comercio con especias. La magnífica Puerta Sur está coronada por la cruz simbólica de la gran Orden de Cristo que dirigía el rey. El monasterio perteneció a la orden de San Jerónimo hasta 1834, año en el que se disolvieron todas las órdenes religiosas. La tumba de Vasco da Gama fue erigida en el siglo XIX y en la talla hay símbolos náuticos, como cuerdas y esferas armilares. La tumba vacía del rey Don Sebastião recuerda el fracaso de Portugal en Ksar el Kebir en 1578. El sepulcro vacío del gran poeta nacional Luís Vaz de Camões (1524-1580) recuerda que el autor del poema épico Os Lusíadas murió en la pobreza, como un hombre olvidado.
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Museu Nacional do Azulejo: Ocupa los claustros del Convento da Madre de Deus que fue fundado por Doña Leonor, viuda del rey João II, en 1509. Se encuentra en la Rua Madre de Deus, 4. La iglesia fue restaurada bajo el reinado de João III siguiendo un diseño renacentista. João V añadió la decoracion barroca. El museo traza el desarrollo del azulejo portugués y estranjero desde el siglo XIV.
Ponte 25 de Abril: Es el puente colgante más largo de Europa (2 km). Su contrucción comenzó en 1962 y fué inaugurado por el Primer Ministro Antonio Salazar en agosto de 1966. Comunica Lisboa con la peninsula de Setubal y las zonas industriales próximas. Por arriba circulan automóviles y por abajo dos líneas de ferrocarril. Durante las horas punta se forman largas colas para cruzar. Su nombre se debe a la fecha en que el ejercito derrocó a Salazar en la revolución del 25 de abril de 1974, que restauró la democracia en Portugal. Está inspirado en el Golden Gate de San Francisco.

Praça do Comércio (Baixa): Llamada la Plaza del Caballo Negro, por la estatua ecuestre del rey José I que se encuentra en el centro y es obra de Machado de Castro (escultor portugués mas famoso del siglo XVIII). Conocida también como Terreiro do Paço (plaza del Palacio), por que albergó el Palacio Real durante 400 años. Éste se destruyó en el terremoto de 1755. Es considerada una de las plazas más impresionantes de Europa por sus tres lados de enormes arcadas en mármol y su arco triunfal. Ha sido siempre la mejor entrada a la ciudad. Por ella se recibía a la realeza y los embajadores, que subían desde el río por una escalera de mármol. Fue en ella donde el rey Don Carlos y su hijo mayor fueron asesinados en 1908. En el lado norte el arco de Triunfo, decorado con las estatuas de Vasco da Gama y el Marques de Pombal, entre otras, conduce a la Rua Augusta y es la entrada al barrio de la Baixa.

Praça dos Restauradores (Baixa): O obelisco dos Restauradores foi inaugurado em 1886 com projecto de António Tomás da Fonseca. Com trinta metros de altura ostenta duas esculturas alegóricas em bronze: o génio da Liberdade e o génio da Independência. O monumento lembra a independência reconquistada em 1640 quando se pôs cobro à unificaçao das coroas de Espanha e de Portugal, iniciada em 1580.
Las figuras de bronce situadas en el pedestal del obelisco representan la Victoria y la Libertad. Los nombres inscritos recuerdan las batallas de la Guerra de Restauración.
En en lado oeste se encuentra el Palácio Foz, obra de Francesco Savario Fabri realizada entre 1755 y 1777 para el Marquês de Foz, que vivió en él durante el siglo pasado.
Rossio (Baixa): Se llama formalmente Plaça de Dom Pedro IV. En su centro se encuentra la estatua de Don Pedro IV, que fue el primer emperador de Brasil tras su independencia. La figuras femeninas situadas a los pies de la estatua simbolizan la Justicia, la Sabiduría, la Fuerza y la Moderación.
A mediados del siglo XIX se pavimentó esta plaza con mosaicos de dibujos ondulantes: "O sistema de de empedrado das ruas e plaças em mosaico ondulado com pedras brancas e negras (calcário e balsalto) iniciado pelo engenheiro Eusébio Cândido C. Pinheiro Furtado, no início do século XIX, para ocupar os prisioneiros".
Rua Augusta (Baixa): Es la calle turística principal más elegante de la Baixa. Está pavimentada con mosaicos y llena de cafés y boutiques. Se accede a ella cruzando el arco de Triunfo desde la Praça do Comércio.
Sé(Alfama): Fue construida en 1150 por Afonso Henriques, sobre una antigua mezquita. Ha sido restaurada varias veces a lo largo de su historia. Su fachada es de aspecto románico. El interior, sencillo y austero, con un deambulatorio con nueve capillas góticas. En la Capela de Santo Ildefonso se encuentran los sarcófagos del siglo XIV del caballero Lopo Fernandes Pacheco, quien fue compañero de armas del rey Afonso IV y de su mujer María Villalobos. Por la capilla tercera se accede al claustro gótico, que ostenta elegantes arcos dobles con capiteles finamente tallados.
Torre de Belém (Belém): Construida entre 1515 y 1521 por Francisco de Arruba como una fortaleza para defender el puerto de Lisboa, estuvo situada originariamente en medio del Tajo. Sin embargo desde los tiempos medievales el curso del río fué alterado debido a la necesidad de expansión de la ciudad. Hoy, la torre, se encuentra en la orilla norte. Desde ella inició su viaje en 1497 Vasco da Gama, figura legendaria en la historia portuguesa. El exterior de la torre está decorado con piedras talladas que imitan cordajes, balcones abiertos, atalayas moriscas y almenas en forma de escudos. Bajo la terraza hay un salón gótico y austero que servia de almacen de armas y prisión.

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