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Marí;a Elena Walsh lleva má;s de treinta años cautivando el corazó;n del pú;blico (argentino) con sus encantadoras canció;nes, poesía y teatro para niños y no tan niños... Ésta artista es todo un mito en Argentina, donde ha luchado, con sus escritos y su música, contra la dictadura militar. Es, sin embargo, poco conocida en España, por ello, desde aquí queremos dedicarle la, tan merecidisima atención. Ana Garralón, publicó un articulo dedicado a ella en los " Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil " (Clij, Año 9, Número 80, Febrero 1996). Apollandonos en ese artículo y con permiso de su autora, vamos a comentar algo sobre ésta excepcional persona. Nació a las afueras de Buenos Aires, en Ramos Mejía, 1930. Hija de un ferroviario inglés y de una argentina descendiente de andaluces, tuvo una sencilla infancia. Su padre tocaba el piano por las tardes y cantaba canciónes de su tierra. Soñadora, revelde y reservada, se evadía de los conflictos familiares mediante la lectura. " La pubertad fue para mi el aflorar de una vocación: el gusto apasionado por los libros. La lectura es la madre de todos los vicios. Me incitó a soñar y a separarme de mi familia." Publica su primer poema con 15 años en la revista El Hogar. Poco despues escribió en el prestigioso diario La Nación. A partir de la publicación de su libro Otoño imperdonable fue considerada como una joven promesa de la literatura argentina. En 1962 estrenó sus Canciones para mirar en el Teatro Municipal de San Martín que las graba luego con CBS. En los 60 publica El reino del revés. " Me dijeron que en el Reino del Revés nada el pájaro y vuela el pez, que los gatos no hacen miau y dicen yes porque estudian mucho inglés "
"Canciones para mirar" y "Juguemos en el mundo"
Me dijeron que en el Reino del Revés nada el pájaro y vuela el pez. Que los gatos no hacen miau y dicen yes porque estudian mucho inglés.
Vamos a ver cómo es el Reino del Revés.
Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez, y que dos y dos son tres.
Me dijeron que en el Reino del Revés cabe un oso en una nuez, que usan barbas y bigotes los bebés, y que un año dura un mes,
Me dijeron que en el Reino del Revés hay un perro pekinés, que se cae para arriba y una vez... no pudo bajar después,
Me dijeron que en el Reino del Revés un señor llamado Andrés, tiene 1530 chimpancés, que si miras no los ves,
Me dijeron que en el Reino del Revés una araña y un ciempiés, van montados al palacio del Marqués, en caballos de ajedrez.
Vamos a ver cómo es el Reino del Revés.
La familia polillal (menu)
La polilla come lana de la noche a la mañana.
Muerde, come, come, muerde lana roja, lana verde.
Sentadita en el ropero con su plato y su babero,
come lana de color con cuchillo y tenedor.
Sus hijitos comilones tienen cuna de botones.
Su marido don Polillo balconea en un bolsillo.
De repente se avecina la señora Naftalina.
Muy oronda la verán, toda envuelta en celofán.
La familia polillal la espía por un ojal,
y le apunta con la aguja a la Naftalina bruja.
Pero don Polillo ordena: --No la maten, me da pena;
vámonos a otros roperos a llenarlos de agujeros.
Y se van todos de viaje con muchísimo equipaje:
las hilachas de una blusa y un paquete de pelusa.
Canción del Pescador (menu) Archivo mp3 de 53 seg.(841 Kb)
Pez de platino fino, fino, ven a dormir en mi gorro marino.
Perla del día fría, fría, ven a caer en mi bota vacía.
Un delfín que toque el violín voy a pescar con mi red marinera,
y me espera para bailar, loca de risa la espuma del mar.
Feo cangrejo, viejo, viejo, ven a mirarte el perfil en mi espejo.
Flaca sirena, buena, buena, ven a encantar mi palacio de arena.
La Pájara Pinta (menu)
Yo soy la Pájara Pinta, viuda del Pájaro Pintón. Mi marido era muy alegre y un cazador me lo mató, con una escopetita verde, el día de San Borombón.
Una bala le mató el canto -- y era tan linda su canción--, la segunda le mató el vuelo, y la tercera el corazón. Ay ay la escopetita verde, ay ay mi marido Pintón.
Si al oírme se ponen tristes a todos les pido perdón. Ya no puedo cantar alegre ni sentadita en el limón como antes cuando con el pico cortaba la rama y la flor.
Yo soy la Pájara Pinta, si alguien pregunta dónde estoy le dirán que me vieron sola y sentadita en un rincón llorando de melancolía por culpa de aquél cazador.
Al que mata a los pajarillos le brotará en el corazón una bala de hielo negro y un remolino de dolor. Ay ay la escopetita verde, ay ay mi marido Pintón.
La vaca estudiosa (menu)
Había una vez una vaca en la Quebrada de Humahuaca.
Como era muy vieja, muy vieja, estaba sorda de una oreja.
Y a pesar de que ya era abuela un día quiso ir a la escuela.
Se puso unos zapatos rojos, guantes de tul y un par de anteojos.
La vio la maestra asustada y dijo: --Estas equivocada.
Y la vaca le respondió: --¿Por qué no puedo estudiar yo?
La vaca, vestida de blanco, se acomodó en el primer banco.
Los chicos tirábamos tiza y nos moríamos de risa.
La gente se fue muy curiosa a ver a la vaca estudiosa.
La gente llegaba en camiones, en bicicletas y en aviones.
Y como el bochinche aumentaba en la escuela nadie estudiaba.
La vaca, de pié en un rincón, rumiaba sola la lección.
Un día toditos los chicos se convirtieron en borricos.
Y en ese lugar de Humahuaca la única sabia fue la vaca.
Canción para vestirse (menu)
Al levantarse, dijo la rana, mientras espiaba por la ventana.
Tira con tirita y ojal con botón.
Un pajarito que está en la cama busca el zapato bajo la cama.
Upa, dijeron cuatro ratones, y se quitaron los camisones.
--No hallo mi flauta, protestó el grillo, y la tenía en el bolsillo.
Una gallina muerta de risa se pone el gorro y la camisa.
Medio dormido dice el morrongo: --Cuando madrugo siempre rezongo.
Y el sapo dice: --¡Qué disparate, desayunarse con chocolate!
Tira con tirita y ojal con botón.
Canción del jardinero (menu) Archivo mp3 de 58 seg.(907 Kb)
Mírenme, soy feliz entre las hojas que cantan cuando atraviesa el jardín el viento en monopatín.
Cuando voy a dormir cierro los ojos y sueño con el olor de un país florecido para mí.
Yo no soy un bailarín porque me gusta quedarme quieto en la tierra y sentir que mis pies tienen raíz.
Una vez estudié en un librito de yuyo cosas que sólo yo sé y que nunca olvidaré.
Aprendí que una nuez es arrugada y viejita, pero que puede ofrecer mucha, mucha, mucha miel.
Del jardín soy duende fiel, cuando una flor está triste la pinto con un pincel y le toco el cascabel.
Soy guardián y doctor de una pandilla de flores que juegan al dominó y después les da la tos.
Por aquí anda Dios con regadera de lluvia o disfrazado de sol asomando a su balcón.
Yo no soy un gran señor, pero en mi cielo de tierra cuido el tesoro mejor: mucho, mucho, mucho amor.
Canción de Titina (menu)
¿Por dónde camina la hormiga Titina con una sombrilla de flor amarilla? Ay, que trastabilla.
Camina con maña por la telaraña, porque tiene en vista ser equilibrista. Es muy deportista.
--¡Titina, no sigas! gritan las hormigas. --¡De mala manera la Araña te espera con una tetera!
En cuanto se asome te caza y te come. Y Titina ¡zas! se cae para atrás, del susto nomás.
La Araña se asoma y dice: --"Qué broma, hoy me quedaré sin tomar el té. Y adelgazaré..."
A regañadientes se quita los lentes, y cierra el balcón con desilusión, la Araña en batón.
Titina en la tela perdió tres chinelas. Con las otras tres, puestas al revés, baila chamamés.
La mona Jacinta (menu)
La mona Jacinta se ha puesto una cinta.
Se peina, se peina, y quiere ser reina.
¡Ay no te rías de sus monerías!
Mas la pobre mona no tiene corona.
Tiene una galera con hojas de higuera.
Un loro bandido le vende un vestido,
un manto de pluma y un collar de espuma.
Al verse en la fuente dice alegremente:
--¡Qué mona preciosa, parece una rosa!
Levanta un castillo de un solo ladrillo:
rodeado de flores y sapos cantores.
La mona cocina con leche y harina,
prepara la sopa y tiende la ropa.
Su marido mono se sienta en el trono.
Sus hijas monitas en cuatro sillitas.
¡Ay no te rías de sus monerías!
Milonga del hornero (menu)
Pasto verde, pasto seco en San Antonio de Areco.
El hornero don Perico hace barro con el pico.
Pasa un gorrión y saluda: --¿no necesitan ayuda?
--No precisamos ladrones, le contestan los pichones.
Cuando el nido está acabado dan un baile con asado.
Doña Perica la hornera baila zamba y chacarera.
Vuelve el gorrión atorrante vestido de vigilante.
Haciéndose el distraído roba miguitas del nido.
--¡Papa!, gritan los pichones --¡han entrado los ladrones!
Don Perico ve al gorrión y lo obliga a ser peón.
Doña Perica lo llama y lo toma de mucama.
Los pichones, de niñera que les dé la mamadera.
El gorrión lava y cocina, barre, plancha, cose y trina.
Miren miren qué primor, un ladrón trabajador.
Canción de la vacuna (menu) Archivo mp3 de 45 seg.(711 Kb)
Había una vez un bru, un brujito que en Gulubú a toda la población embrujaba sin ton ni son.
Pero un día llegó el Doctorrrr manejando un cuatrimotorrrr ¿Y saben lo que pasó?
¿No? Todas las brujerías del brujito de Gulubú se curaron con la vacú con la vacuna luna luna lú.
La vaca de Gulubú no podía decir ni mú. El brujito la embrujó y la vaca se enmudeció.
Pero entonces llegó el Doctorrrr manejando un cuatrimotorrrr ¿Y saben lo que pasó?
¿No? Todas las brujerías del brujito de Gulubú se curaron con la vacú con la vacuna luna luna lú.
Los chicos eran todos muy bu, burros todos en Gulubú. Se olvidaban la lección o sufrían de sarampión.
Pero un día llegó el Doctorrrr manejando un cuatrimotorrrr ¿Y saben lo que pasó?
¿No? Todas las brujerías del brujito de Gulubú se curaron con la vacú con la vacuna luna luna lú.
Ha sido el brujito el ú, uno y único en Gulubú que lloró, pateó y mordió cuando el médico lo pinchó.
Y después se marchó el Doctorrrr manejando un cuatrimotorrrr ¿Y saben lo que pasó?
¿No? Todas las brujerías del brujito de Gulubú se curaron con la vacú con la vacuna luna luna lú.
Canción del estornudo (menu)
En la guerra le caía mucha nieve en la nariz, y Mambrú se entristecía. Atchís.
Como estaba tan resfriado disparaba su arcabuz y salían estornudos. Atchús.
Los soldados se sentaron a la sombra de un fusil a jugar a las barajas. Atchís.
Mientras hasta la farmacia galopando iba Mambrú, y el caballo estornudaba. Atchús.
Le pusieron cataplasma de lechuga y aserrín, y el termómetro en la oreja. Atchís.
Se volcó en el uniforme el jarabe de orozuz, cuando el boticario dijo: Atchús.
Le escribió muy afligido una carta al rey Pepín, con las últimas noticias. Atchís.
Cuando el Rey abrió la carta la miró bien al trasluz, y se contagió en seguida. Atchús.
"¡Que suspendan esta guerra!" ordenaba el rey Pepín. Y la Reina interrumpía: Atchís.
Se pusieron muy contentos los soldados de Mambrú, y también los enemigos. Atchús.
A encontrarse con su esposa don Mambrú volvió a París. le dio un beso y ella dijo: Atchís.
Es mejor la paz resfriada que la guerra con salud. los dos bailan la gavota. Atchús.
Para los demás (menu)
Cultivo la rosa blanca y la buena voluntad para el que me da la mano y el otro que no me la da.
A la lechuza enjaulada déjala que piense mal y al pájaro de la benevolencia echadlo a volar.
Al loco le doy razón y al bárbaro le doy paz. Mi canto y mi corazón son son para los demás.
El gallo por más que empuje jamás será gavilán. Por qué andar atropellando si voy a llegar igual.
Yo no soy mejor que Pedro, yo no valgo más que Juan. Si van a ponerme precio que sea el de humanidad.
Al loco le doy razón y al bárbaro le doy paz. Mi canto y mi corazón son son para los demás.
El que vive para nadie sabés dónde va a parar: a torres de arena y humo y a su propio funeral.
Vals del diccionario (menu)
Tantas cosas ya se han ido al cielo del olvido, pero tú sigues siempre a mi lado. Pequeño Larousse Ilustrado.
Cuántas veces me abriste la puerta para ir a jugar en voz baja a una isla desierta por un mar dibujado en el mar.
Todavía eres el embeleco de una infancia que tiene tu edad y palabras en vez de muñecos asesinan su curiosidad.
Universo de la miniatura y aljibe total donde sigo pescando figuras y no temo llegar al final.
Tú me ayudas con buenos consejos a hacer versos por casualidad y me asombras igual que el espejo con la fábula de la verdad.
Zamba para Pepe (menu)
Hace muchos años que te fuiste y sin una lágrima te despedí. Como el argentino de los tangos, te quedaste solo en París y ya lo canjeaste por neblina al sol de tu país.
Hace muchos años que te quiero y hace muchos más que te olvidas de mí. Dicen que no vas a volver nunca y tal vez yo no vuelva allí. Te veré una noche por Corrientes esquina Rivolí.
Cuando un amigo se va nadie nos devolverá todo el corazón que le prestamos, tanta compartida soledad. Un amigo nuevo no es lo mismo, Pepe, nos quiere por la mitad.
Todo cambia desde que te fuiste, ya los argentinos no somos así. Estamos mirándonos por dentro y olvidándonos de París. De nuestras cenizas renacemos humanos al morir.
Quedan pocos de los que decían que en este país no se puede vivir. Ya bajo las manos del escudo el palito ha echado raíz y un montón de efímeros laureles supimos conseguir. Los ejecutivos (menu)
El mundo nunca ha sido para todo el mundo mas hoy al parecer es de un señor que en una escalerita de aeropuerto cultiva un maletín pero ninguna flor. Sonriente y afeitado para siempre trajina para darnos la ilusión de un cielo en tecnicolor donde muy poquitos aprenden a jugar al golf.
Ay qué vivos son los ejecutivos, qué vivos que son. Del sillón al avión del avión al salón del aren al edén siempre tienen razón y además tienen la sartén, la sartén por el mango y el mango también.
El mundo siempre fue de los que están arriba pero hoy es de un señor en ascensor a quien podemos ver en las revistas cortando el bacalao con aire triunfador. Lo come para darnos el ejemplo de rendimiento máximo y confort. Digiere por teléfono y después nos vende conciencias puras de robots.
El mundo siempre fue de algunos elegidos hoy es para el que elige lo mejor dinámico y rodeado de azafatas sacrificándose por un millón o dos. Como el tiene de todo menos tiempo nos aconseja por televisión ahorrar, para tener estatus en la muerte, la eternidad de un reloj.
El 45 (menu)
Te acordás hermana qué tiempos aquellos, la vida nos daba la misma lección. En la primavera del 45 tenías quince años lo mismo que yo.
Te acordás hermana de aquellos cadetes del primer bolero y el té en El Galeón cuando los domingos la lluvia traía la voz de Bing Crosby y un verso de amor.
Te acordás de la Plaza de Mayo cuando el que te dije salía al balcón. Tanto cambió todo que el sol de la infancia de golpe y porrazo se nos alunó.
Te acordás hermana qué tiempos de seca cuando un pobre peso daba el estirón y al pagarnos toda una edad de rabonas valía más vida que un millón de hoy.
Te acordás hermana que desde muy lejos un olor a espanto nos enloqueció. Era de Hiroshima donde tantas chicas tenían quince años como vos y yo.
Te acordás que más tarde la vida vino en tacos altos y nos separó. Ya no compartimos el mismo tranvía, sólo nos reúne la buena de Dios.
Miranda y Mirón (menu)
Miranda la lechuza y Mirón el lechuzón miran un partido de ping-pong. Patapín patapón y patapín y patapón, Mirón y Miranda Miranda y Mirón.
La pelotita saltarina les llama mucho la atención pero la miran por las dudas con intelectual reprobación.
Críticos con idea fija miran con pésima intención y chistan a la pelotita para demostrar qué cultos son.
El tiempo pasa y ellos siempre dicen que no, que no, que no, sin darse cuenta que el partido hace un año y medio que acabó. ¿Diablo estás? (menu)
Juguemos en el mundo mientras el Diablo no está. ¿Diablo estás?
Me estoy poniendo la cartuchera y la casaca militar y con mi música de metralla a todos quiero ver bailar.
Me estoy poniendo los guantes blancos y el chaquetón ministerial y ya me voy a firmar decretos para que todo siga igual.
Me estoy poniendo la capelina y un delantal de caridad. Primero invento pobres y enfermos después regalo el hospital.
Estoy poniéndome los anteojos y no termino de contar monedas de oro, billetes nuevos, cheques que nadie cobrará.
Me estoy vistiendo de funebrero con una flor en el ojal para ir a ver la pornografía que es mi menor debilidad.
Estoy poniéndome la armadura para el congreso de la paz. El que primero tire la bomba junto conmigo reinará.
Juguemos en el mundo mientras el Diablo no está. Sus obras y sus pompas quién no las festejará. ¿Diablo estás?
Serenata para la tierra de uno (menu)
Por que me duele si me quedo pero me muero si me voy. Por todo y a pesar de todo, mi amor, yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala y por tu escándalo de sol, por tu verano con jazmines, mi amor, yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia es un secreto entre los dos. Porque le diste reparo al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías y por la edad de tu dolor, por tu esperanza interminable, mi amor, yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra, para cuidarte en cada flor, y odiar a los que te castigan, mi amor, yo quiero vivir en vos.
Manubrio Azul (menu)
Un abuelo, un abuelo muy viejito por el parque se pasea con bastón. No le importa si llegó la primavera, sólo espera cobrar la jubilación. De repente, de repente se detiene y algo busca que se le perdió. Mira al suelo, mira al cielo y mira alrededor.
Por dónde andará --Manubrio Azul-- color de un triciclo del ayer. Un juguete de pura nostalgia que a su infancia lo lleve otra vez, que se ponga a rodar para atrás hasta mil novecientos tres.
Por dónde andará --Manubrio Azul-- relámpago de felicidad. El abuelo se trepa a una hamaca, se desliza por el tobogán y cabalgando en el sube y baja a su antigua niñez se va.
Por dónde andará --Manubrio Azul-- amor que el olvido le robó. El azul de su viejo triciclo de repente lo halló en una flor, una flor que esperaba en el tiempo y solo por él florece hoy.
Un abuelo, un abuelo muy viejito por el parque se pasea con bastón. Sólo espera recobrar la primavera, no le importa nada la jubilación. De repente, de repente se detiene a ponerse la flor en el ojal. Ese algo que esperaba no se marchitará.
La Juana (menu)
Cuando una es de tierra adentro también es de cielo afuera. Si viene pa Buenos Aires un calabozo la espera y pregunta dónde está el cielo de la ciudá.
Señora dueña de casa perdone el atrevimiento: al pájaro en jaula de oro le madura el sentimiento de ponerse a curiosear la tierra y también el mar.
Sé que ustedes pensarán qué pretenciosa es la Juana, cuando tiene techo y pan también quiere la ventana. Soy como soy, miro un poquito y después me voy.
Yo vivo en un cuadradito de oscuridad recortada, con un corazón de vidrio por donde no se ve nada. Présteme el televisor que se ve más y mejor.
Por esa ventana ajena es propio lo que una mira. Está abierta al mundo entero aunque sea de mentira, y mi único balcón es ver la televisión.
La ciudad de Brujas (menu)
Si ustedes vieran el invierno en la ciudad de Brujas. Es un invierno tan antiguo y no parece acabar nunca.
Hay un solcito fugitivo que las abuelas buscan y se sientan en la vereda para enhebrarlo en sus agujas.
Hay calles de nadie y silencio, casas de piedra mustia, muchos canales y canales donde el agua está quieta y muda.
Con señorial aburrimiento los cisnes se aventuran a patinar sobre la escarcha bajo puentes de musgo y bruma.
Flores de tiza por el cielo los molinos dibujan y sueñan fábulas de harina, recuerdan pan lleno de arrugas.
Campanas de los campanarios se sueltan todas juntas a cantar viejas alegrías repentinas como la lluvia.
Si ustedes vieran el invierno en la ciudad de Brujas. Es como un sueño de juguete abandonado por la luna.
Las estatuas (menu)
En invierno me dan no sé qué las estatuas. Nunca pueden salir en pareja con paraguas, y se quedan como en penitencia, solitarias.
Señalando la fatalidad en las plazas, miran serias pasar cochecitos y mucamas. No se ríen porque no tuvieron nunca infancia.
Marionetas grandes, quietas, con ellas no juega nadie. Pero si una sombra mala para siempre las borrase qué dolor caería sobre Buenos Aires.
Cuando llueve y me voy a dormir las estatuas velan pálidas hasta que llegue la mañana y del sueño de los pajaritos son guardianas.
Su memoria procuran decir sin palabras y nos piden la poca limosna de mirarlas cuando quieren contarnos un cuento de la Patria.
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