DIARIO DE UN PROFESOR

 

Lunes, 5 de febrero

A fuerza de hacer siempre lo mismo, a fuerza de repetir los actos, uno se hace virtuoso. Eso dijo el FILÓSOFO, Aristóteles, ¿recuerdas?. ¡En qué poco consiste la virtud, en lograr una especie de rutina... ! Por eso estamos aquí, otro día más, en clase,  mirándonos las caras, haciendo un esfuerzo, que evidentemente no consiste en venir, sino en quedarse. 

Ahora me toca explicar a Kant. Me dan ganas de sólo decir, como toda explicación, "guau, guau", siguiendo las enseñanzas de  aquel profesor al que disgustaba este filósofo, haciendo un juego tonto con el nombre de can que también se da a los perros.

Tú, con más gracia, me cuentas que tienes una amiga que le puso a su perro el nombre de Candao, y todo porque se lo habían regalado. 

Bueno, hemos de seguir, hay que echarle valor a esto y contar que Kant realiza una síntesis entre el racionalismo y el empirismo. Yo creo que en lo que dice tiene razón: mucho de lo que tomamos como conocimiento es producto de nuestra mente. ¿Recuerdas cuando leemos en clase, recuerdas que en una actividad tan sencilla como ésta que sólo consiste en recoger la información que hay allí, el que lee va inventando cosas muchas veces, diciendo lo que no está allí escrito, y que nos reímos cuando yo insisto en que repita, hasta que él o ella se da cuenta de su error?

Vivir consiste seguramente en ser activo, en no quedarse parado. ¿Cómo vamos a limitarnos, querido Hume,  a recibir impresiones sensoriales, quietos, sin hacer nada? No, somos moldes en los que todo lo que pretende ser conocido tiene que entrar y ser moldeado. Una madalena no es mera masa que nosotros comemos. Sin su forma, sin esa recortada y sugerente presencia una madalena no sería lo que es. Pero Descartes, por favor, de la mente no salen madalenas, solo podrías decidir la forma que vas a darles.

Me dices que te dicen que me digas que atrasemos el examen. Pues ¿no estaba puesto desde principio de curso? 

En realidad no deja de tener razón Aristóteles: a fuerza de repetir determinados actos, como ponernos a estudiar todos los días un poco, adquirimos la costumbre. El que lo hace así tiene derecho a que los otros no le cambien a última hora la fecha del examen.

          Martes, 20 de febrero

Hoy nos toca Carlos Marx. Pienso si el nombre de Marx te dice algo. Probablemente nada, lo mismo que "marxismo". Bueno, no pasa nada, ya está uno acostumbrado. Al fin y al cabo el hombre es lo que le rodea (¿Te gusta la definición? Todo filósofo que se precie debe dar una definición del hombre, y aunque uno no es filósofo, sino sólo profesor de filosofía, pues también contribuye). Según eso tú eres "Al salir de clase" y los Backstreetboys, tú eres los Carnavales de Cádiz y "Generatriz" (ese recinto en el que te encuentras a tu aire), con suerte y de lejos eres un poco Aznar o Rodríguez Zapatero. Todo eso es lo tuyo, o sea tú. Y yo soy los Beatles, Franco, el marxismo y Serrat, soy también los curas y el Real Madrid. Es curioso que tanto tú como yo seamos el Real Madrid. O el Barca, no te enfades.

Quiero decir que uno es lo que tiene al lado, aquello de lo que habla con sus amigos, lo que sucede sobre todo en los años en los que la vida llama a su puerta y está  siempre dispuesto a abrir

Carlos Marx. ¡Tan lejos y tan cerca! Has de saber que sus teorías han dado vida, o empuje, o sentido, a la mayor parte de las revoluciones que se han producido en nuestro siglo. La más paradigmática: la revolución rusa que dió lugar a la U.R.S.S. Desde allí se pretendía exportar la revolución a todos los países y acabar con el capitalismo e implantar el comunismo, y con él la fraternidad universal. Ya nunca más las relaciones humanas estarían definidas por el dominio de una clase social sobre otra, y el trabajo que uno hiciera supondría su realización personal.

Pero todo aquello parece que acabó. ¡Qué feo es muchas veces el camino del Paraíso! ¡Cuánta gente ha vivido y después muerto por esas ideas! ¡Vale, no era el camino! ¡Vale, no hay ninguna idea que merezca que la gente muera por ella, tanta gente...!

Y sin embargo... Es interesante leer cosas como las que cuenta Juan Goytisolo en su libro La saga de los Marx  El autor introduce a Marx en la actualidad y le hacer pensar y reflexionar desde ella. Entonces nos damos cuenta, frente a todos esos papanatas que proclaman con suficiencia el fin del marxismo y de la lucha de clases, de que el pensamiento de Marx no está del todo de más. 

A mi particularmente hay una idea de Marx que me gusta precisamente por lo que me disgusta, por lo difícil que lo tienen los defensores del capitalismo para rebatirla: la de que el capitalismo, por su propia dinámica nos lleva a crisis cada vez más agudas, de que es destructivo y autodestructivo. O ¿no estamos asistiendo a la explotación imposible de controlar y de parar de los recursos del planeta? O ¿alguien cree que llegaremos a tiempo de detener la extensión del agujero de ozono? etc. etc.